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El paralelismo entre la delincuencia en el metro de la Nueva York de los ochenta y la corrupción en España


Nueva York. Años ochenta. La red suburbana del metropolitano es uno de los lugares más peligrosos del planeta. La delincuencia campa a sus anchas en una ciudad en la que demasiados individuos viven al margen de la ley.
Si analizamos la criminalidad neoyorkina de hoy en día, la situación cambió radicalmente, habiendo alcanzado en punto de inflexión con el alcalde Giuliani. Pero los motivos por el que este brusco giro tuvo lugar van más allá de las simples medidas de mano dura policial. Otras interesantes medidas de psicología social se pusieron en práctica con un éxito demostrado. Tratemos de aprender de este valioso ejemplo, porque son muchos los paralelismos que podemos establecer con el caso de la alta corrupción en España. Y éste es un problema acuciante que sin duda hay que solucionar. 
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¿Cómo utilizan los políticos las Redes Sociales para manipular a las masas?

La pregunta sobre si los políticos tratan de manipular a las masas tiene una respuesta obvia. La cuestión es si en la era de las Redes Sociales, éstas son la herramienta idónea de la que se sirven para conseguir más fácilmente su objetivo. Este artículo pretende abrir en nuestro presente una ventana al futuro para analizar con ustedes hasta dónde nos puede llevar la ecuación de Redes Sociales más política.

Para este pequeño y visionario viaje en el tiempo, además otro de nuestros habituales análisis, les traemos una interesante entrevista con Francisco Roldán, consultor político y presidente de la Asociación Española de Consultores Políticos (AESCOP). Espero que el artículo de hoy no sólo les resulte interesante, sino que además les ayude a abrir en sus mentes nuevas preguntas que hasta ahora no se habían planteado, y de cuya respuesta dada por cada uno de ustedes depende el futuro del sistema político en el que deberemos vivir todos.

Facebook experimenta con sus usuarios

Facebook realizó experimentos no consentidos con las cuentas de casi 700.000 usuarios de habla inglesa según pueden leer en esta noticia. Los experimentos no tenían demasiada complejidad, limitándose a testear el nivel de interacción y uso que se hacía de Facebook, tratando de relacionarlo con si los usuarios leían de sus amigos comentarios positivos en un primer grupo, o bien negativos un segundo grupo de usuarios. La red social argumentó que es legítimo tratar de recabar información para su negocio sobre cómo fidelizar y aumentar el uso de sus servicios, y que este tipo de tests, conocidos habituales del sector y denominados “A/B testing”, los realizan otras muchas webs, que necesitan averiguar cuál es la forma más beneficiosa de presentar sus contenidos y así fidelizar a su base de usuarios. Por otro lado, desde diversos ámbitos se quejaron de que estos experimentos sientan un peligroso precedente que discrimina a unos usuarios frente a otros, cuando todo algoritmo debería estar concebido para ser igualitario y promover la cyber-igualdad en el trato que les da a todos sus usuarios.

Sin tomar parte por ninguno de estos dos argumentos contrapuestos, abordemos de lleno el tema de los experimentos sociales, que es uno de los objetos de nuestro análisis. Ya les analicé hace tiempo en el post “La profecía de George Orwell o El 1984 de las Redes Sociales” que las Redes Sociales pueden facilitar enormemente la vigilancia intensiva y el seguimiento de los ciudadanos. Con la llegada de las Redes Sociales, la información es mucho más profusa y detallada, podemos saber la reacción de muchos usuarios ante cada noticia o comentario, y, lo que resulta más inquietante, sus tendencias quedan totalmente registradas. Tengan en cuenta que en el mundo de hoy en día, lo único que pueden mantener ustedes como privado es lo que no tecleen.

  • Las Redes Sociales son el punto donde confluye la intención de los políticos de manipular a las masas con el acceso directo y barato a la población

    Resulta obvio decir que los políticos siempre sienten la necesidad de incluir en sus ecuaciones la psicología social y la psicología de masas. Los experimentos sociales, según cuál sea el objetivo de cada investigador, abren nuevas vías para aprender a manipular masivamente a los ciudadanos, y además lo hacen de forma gratuita con la información que esos mismos ciudadanos aportan voluntariamente a sus perfiles online. Al final nuestro voto está en riesgo de depender de la forma en que estén codificados los algoritmos sociales que nos muestran unas noticias u otras tomando como base nuestro perfil y cómo se nos segmenta. Delante de ustedes tienen ni más ni menos una nueva era que se apoya en la ingeniería social, y que podríamos denominar la Era del Gobierno del Software.

    Un experimento por el que perfiles fake de Twitter alcanzaron relevancia social con tuits sintéticos

    Por si lo que hemos analizado hasta ahora les parece poco inquietante, lean este otro artículo sobre “Cómo los bots sociales se han infiltrado en Twitter”. La noticia en cuestión trata del experimento que realizó una universidad brasileña creando en Twitter varios bots con los que publicaban tuits sintéticos, a la vez que se iban haciendo seguidores de otros usuarios de la red social. Lo novedoso de los resultados que arrojó este experimento es el hecho de que muchos usuarios reales se hicieron seguidores de esos bots, con el resultado de que los bots adquirieron una relevante capacidad influencia sobre personas de carne y hueso. El índice Klout (uno de los estándares que ponderan la capacidad de influencia de los usuarios) que consiguieron los bots sobrepasó en varios casos incluso el Klout de académicos con reputación en los asuntos a los que se referían los tuits sintéticos que publicaron los bots.

    Recuerden lo que antes analizábamos los experimentos sociales y la potencial capacidad de influencia sobre los ciudadanos que nos da la información de sus resultados. Con este nuevo experimento, ahora añadimos que no sólo nos pueden influir personas y medios, sino que nuestros influencers podrían ser programas informáticos. Aquí tenemos un potencial mando de control remoto que, en vez de accionar la puerta del garaje, abriría o cerraría nuestras mentes ante ciertas ideas, con el peligro de que esto suceda a conveniencia del que pague o dirija al programador en cuestión. Ello quiere decir que las Redes Sociales son tan sólo “potencialmente” peligrosas. No debemos olvidar que son unas herramientas extraordinarias si se utilizan adecuadamente, pero deben usarse con responsabilidad: de nada sirve que España tenga una de las legislaciones más duras del mundo en cuanto a privacidad se refiere, si luego va usted y por ejemplo comparte públicamente a quién ha votado.

    Y ahora les transcribo la entrevista que les he prometido. Sin más dilación, les presento a Francisco Roldán que, como les decía, es consultor político y presidente de la Asociación Española de Consultores Políticos (AESCOP): 

    DerBlaueMond: Hasta hace unos años, los medios se basaban meramente en una difusión en la que el ciudadano en general recibía pasivamente información, pero con las Redes Sociales ahora muchos ciudadanos se vuelven militantes y se vuelven una parte activa de las campañas electorales. ¿Los partidos políticos han adaptado el contenido y el formato de sus acciones a esta nueva realidad?



    FranciscoRoldán: No tiene sentido es que unos y otros se acusen mutuamente de hacer marketing político cuando la realidad es que todos lo hacen. Las Redes Sociales en este sentido son una herramienta básica hoy en día, aunque sigo pensando que la televisión es el medio por excelencia en este momento, pero evidentemente algún día Internet y las Redes Sociales serán la principal herramienta que se utilizará, y que no olvidemos: se está utilizando ya a día de hoy. Un buen ejemplo que demuestra este punto es el presidente estadounidense Obama.

    Hace ocho años la campaña electoral de Obama representó la primera ocasión en la que se utilizaron las Redes Sociales masivamente, y uno de los éxitos que tuvo fue precisamente ése: llegar a millones de hogares de una forma fácil, persuasiva, y muy barata. Sus videos se hicieron virales en cuestión de segundos, y pudieron hacer llegar su mensaje intacto a los votantes. El truco está siempre en lo mismo: en hacer llegar el mensaje entre el emisor y el receptor en perfectas condiciones; cuantas menos distorsiones haya, mejor, y las Redes Sociales son una herramienta fabulosa para ese propósito.

    • Ahora los partidos ya sólo dan mítines en aquellos lugares donde flaquean en intención de voto

      Y no te engañes, los ciudadanos estamos manipulados todos. Los líderes políticos ya no visitan ciudades y pueblos por toda la geografía española como en la época de Felipe González, ahora para las campañas se utilizan ya las nuevas herramientas y se acude a dar mítines sólo a aquellos lugares donde se flaquea más en intención de voto. Este punto da una idea muy clara de la situación respecto a tu pregunta.

      La información y las campañas políticas se han socializado con las Redes Sociales, pero claro, está el peligro de que entonces ahora la gente también puede opinar y escribir de cosas sobre las que no está lo suficientemente informada para argumentar correctamente en un determinado tema. Es como la Wikipedia, que todos pueden escribir en ella, pero no es 100% fiable porque todo el mundo que la escribe no contrasta científicamente lo que escribe. Evidentemente todo el mundo tiene derecho a opinar sobre política, y se puede hacer, pero la calidad de los comentarios y opiniones puede variar notablemente de un tema a otro, y de un usuario a otro.

      DBM: En la política ha pasado un poco como en el mundo de la tecnología y en la economía en general: han irrumpido con fuerza en el panorama nuevos partidos innovadores en Redes Sociales al estilo de lo que ha ocurrido en muchos sectores económicos con las startups. De la misma manera, estos nuevos partidos se caracterizan por manejar con destreza las nuevas herramientas sociales. ¿Los partidos tradicionales pueden estar seriamente amenazados por esos nuevos jugadores al igual que le ha pasado a Microsoft con Linux? ¿Es otro caso de reinventarse o morir?



      FR: Los partidos políticos al uso, por no decir los de la casta porque ya lo son todos, hasta ahora no tenían competencia, y ahí han surgido los partidos emergentes que se han aprovechado de la potencia de las nuevas herramientas y de un hecho clave que os citaba antes: socializar es muy barato, mucho más barato que insertar anuncios en televisión donde, además de ser caro, está todo muy controlado.

      Los ciudadanos queremos soluciones a nuestros problemas e inquietudes: el trabajo, la crisis… y ningún partido me está dando soluciones para eso. Estamos hartos de ver cómo los políticos, en vez de hacer campaña de forma didáctica, dando lecciones de democracia y juego limpio a los ciudadanos, lo único que hacen es malinterpretar al oponente con juego sucio, y me da igual que sea PP, PSOE, Ciudadanos o Unidos-Podemos. Yo sin embargo soy partidario de que los políticos den soluciones a los problemas de la ciudadanía y en todo caso usen la propaganda blanca: propaganda pero basada en el juego limpio, y no es precisamente lo que veo en todos nuestros políticos, que simplemente se acusan unos a otros y tratan de descalificar al oponente pintándolo de ser el más malo. Y esto ocurre igualmente en las Redes Sociales.

      • Los partidos emergentes usan más las Redes Sociales porque sus votantes son más jóvenes

        El tema no es que los nuevos partidos hayan abrazado las Redes Sociales con cierta exclusividad. Yo llevo a mis espaldas 50 campañas, he estado en internet desde principios de los noventa, y puedo decirte que tanto con PP como con PSOE hemos utilizado siempre las Redes Sociales. Yo he estado por ejemplo cerca de Podemos, y he visto cómo los seguidores de Podemos o Ciudadanos están más presentes en las Redes Sociales, y esto tiene que ver con la edad media que tienen. Dado que sus votantes se han hecho adultos ya con internet, estos partidos han tenido que volcarse en las Redes Sociales simplemente para llegar a su base de votantes.

        DBM: Las Redes Sociales son una herramienta excepcional para informar, pero al mismo tiempo, y por los mismos motivos, son una herramienta con mucha potencia para desinformar. Es un hecho que, lo que a priori supone que estemos en la era de la democratización de la información, acaba en demasiados casos imponiendo el escenario contrario: los usuarios de las Redes Sociales acaban cautivos por una endogamia ideológica por la que sólo se relacionan con gente afín y rechazan frontalmente el contrastar puntos de vista y el diálogo constructivo con pensamientos diferentes. ¿Se aprovechan los políticos de este fenómeno? ¿Hacen uso del clásico “difama que algo queda”? ¿Hay partidos que componen mensajes sociales anónimos difamando conscientemente al oponente político? ¿Se han transformado las Redes Sociales en un nuevo campo de batalla virtual, en vez de un espacio abierto al diálogo y útil para informarse de forma plural?

        FR: Es la propaganda negra: tú desvirtúas a tu rival con un meme o un tuit falso, sin que sepa ni de dónde le viene. No es que suponga que los partidos mandan informaciones falsas, directamente te confirmo que lo hacen: es la desinformación, una de las reglas básicas de la propaganda. Yo no soy partidario de eso, pero la realidad es que lo malo tiene siempre más éxito que lo bueno. Las Redes Sociales están planteadas de tal manera que son el soporte ideal para este tipo de mensajes con los que mucha gente simplemente piensa el clásico “Cuando el rio suena, agua lleva”. Y sí, las Redes Sociales son un campo de batalla, de manipulación y de persuasión. No es una creencia mía, es que lo puedo confirmar con total seguridad.

        • Las Redes Sociales también permiten a los usuarios una herramienta para interpretar la información

        La manipulación a través de las Redes Sociales es algo muy fácil. Ahora bien, también te digo eso, lo que me estás diciendo, que las Redes Sociales, al mismo tiempo, al que está interesado, le permiten tener acceso a toda la información, y le dan herramientas para interpretar correctamente esas informaciones que le llegan. La gente debe ser consciente de que lo que el que está argumentando no tiene por qué llevar la razón, y puede que además sea consciente de que ni siquiera está diciendo la verdad.

        DBM: ¿No ve usted en las Redes Sociales un efecto Boomerang por el que lo inabarcable de la ingente cantidad de información disponible ha causado el efecto contrario, y la gente es abducida por cómo le venden la información, o se auto-abduce en círculos ideológicamente muy próximos a ellos y ellas mismas, porque necesitan sumergirse en un entorno más predecible y controlado? Así como hay algunos que se esfuerzan por contrastar las informaciones e ideas, y se informan de forma plural, hay una mayoría que parece no querer hacerlo y que incluso admiten abiertamente que no salen de ciertos círculos informativos, a pesar de que hoy en día todo está tan sólo a un click de distancia. ¿Se aprovechan los partidos de este efecto para tratar de lograr que sus votantes les voten ciega y pasionalmente, en vez de con juicio crítico?
        FR: Llevas toda la razón, pero ése no es el único problema. Lo verdaderamente grave de este asunto es que hoy en día la gente no llega a conocer ni siquiera su propia ideología. Es un tema que yo a veces les planteo a mis alumnos en los cursos que he impartido en alguna universidad. Tú que eres proclive ante éstas o aquellas ideas, ¿Sabes realmente lo que significa el comunismo, o sabes lo que significa realmente una ideología de derechas? Lo he preguntado incluso en seminarios que he impartido a partidos políticos, y me he encontrado con que muchas veces no saben contestarte.

        En Alemania, donde por su pasado han acabado teniendo una cultura democrática muy importante desde hace ya bastantes décadas, lo que ocurre en el seno de una familia es que puede ser, por ejemplo, que el padre sea de derechas, la madre de centro, y los hijos ecologistas (es un mero ejemplo). Pues cuando llega una campaña electoral, coge la familia y se juntan las tres ideologías y cada uno defiende su postura. Y cada uno vota libremente lo que le da la gana, pero toda la familia sabe lo que votan los demás, y cuál es la ideología que subyace bajo sus argumentos y su forma de pensar. Esto creo que difiere mucho de cómo son las cosas en España. Y este ejemplo tan simple, explica muchas cosas como tu pregunta, y lo que dices que vemos cada día tanto en las Redes Sociales como 

        La endogamia ideológica que nombrabas antes es algo que ya estaba latente en la sociedad española, y que ahora ha encontrado un vehículo en las plataformas sociales. Las Redes Sociales son una herramienta fácil, barata, y que te permite llegar a tu objetivo directamente, no tiene ningún misterio adicional frente a las demás herramientas de propaganda y manipulación, aunque tienen sus peculiaridades. Lo que pasa es que, por ejemplo por hablar de lo que ha venido ocurriendo hasta ahora, PP y PSOE cada uno tiene unos cinco o seis millones de votos que son estómagos agradecidos. No es que no piensen o que les secuestren ideológicamente, es más que eso: es que les dan de comer. Es un secuestro estomacal. Cuando hablamos de manipulación, también en las Redes Sociales, el objetivo es que tú a los tuyos los tienes que conservar, o dándoles de comer o haciéndoles ver que no tienen otra opción de voto.

        DBM: Yo observo tanto en el votante español como en el ciudadano en general de este país una radicalización en las tesis propias. Sea cual fuere la ideología de las personas, la gente está tendiendo a cerrarse no sólo a aceptar otras ideas, sino siquiera a escucharlas, e incluso reaccionan violentamente ante ellas. Tal vez a esto haya contribuido el fenómeno anterior de la endogamia ideológica, pero ¿Crees que hay otros factores a los que puede deberse esto?

        • La radicalización de la sociedad no es un fenómeno meramente español

        FR: Pues es un fenómeno que está efectivamente ocurriendo, pero no ocurre sólo en España. Ahí tienes los sucesos que ha habido en torno a la Eurocopa, que nunca antes ha habido esta violencia a estos niveles alrededor de esta competición. La gente está perdiendo el respeto por los demás, dentro y fuera de las Redes Sociales. Cada uno tiende a radicalizar su opinión, pero la política seguramente va por otro camino. Yo estoy bastante desilusionado con la política actual, porque es lo que debe cambiar. Estamos viendo partidos basados en tesis de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, y sin embargo no nos damos cuenta de que ahora mismo estamos en un momento histórico en el que las Redes Sociales están siendo algo tan importante como probablemente fue la rueda en su momento.

        Nuestra sociedad está cambiando, evidentemente está buscando otras fórmulas, y esa socialización de nuestras vidas, la inmediatez de las noticias, el que cualquiera pueda opinar impetuosamente en cualquier momento, etc. parecen indicar que también vamos a asistir a un cambio en los partidos políticos. Ya no es tan fácil que engañen a alguien; a los convencidos sí, pero cada vez lo tienen más difícil con los que usan las ventajas positivas y constructivas de las Redes Sociales. Esto va a ocurrir con los partidos de la casta y la no casta o como los quieras llamar, porque en realidad en nuestros círculos nosotros ya hablábamos de la casta hace cuatro o cinco años. A mí me ha encantado la irrupción en escena de Podemos y Ciudadanos, porque sociológicamente están ocurriendo cosas nuevas respecto a lo que ocurría hasta ahora. Quizás la radicalización es uno de los puntos negativo. 

        DBM: ¿Tú crees que las Redes Sociales han favorecido esta radicalización? Porque si algo permiten es que ideologías o corrientes de opinión en las que antes su partidarios estaban más o menos aislados, ahora puedan estar uno en La Coruña y otro en Murcia y estar en permanente contacto, autoalimentándose en un estrecha tela de araña ideológica de la que es difícil escapar. Así forman masa crítica, crean el germen de nuevas corrientes ideológicas, y luego, lógicamente, usan las mismas Redes Sociales para intentar expandir sus ideas. Los radicales se radicalizan más fácilmente y con mayor intensidad cuando están en contacto entre sí y se propagan con facilidad.


        • Más importante que el anonimato en las Redes Sociales es la impunidad

        FR: Yo tenía un blog en El País, y puedo decirte que a veces me llegaban mensajes tremendos, poco menos que amenazándome de muerte. La radicalización es más fácil cuando te crees que estás actuando de manera anónima, y el problema de las Redes Sociales es que ciertas personas creen que les otorgan el anonimato, con lo que la gente se permite el lujo de ser más radical que en la calle. En realidad la radicalización es una tendencia natural en ciertos indviduos, y las Redes Sociales sólo son un caldo de cultivo para desarrollar lo que llevan dentro. Y ya no es sólo el anonimato, casi es más importante la impunidad, porque si te dicen idiota a la cara saben que se pueden llevar un tortazo, pero esto no ocurre si lo hacen en una plataforma social. Además, en un cara a cara, cuando das tu opinión, casi inevitablemente estás obligado a escuchar al otro y razonar. En las Redes Sociales esto no ocurre; la gente dice lo que le da la gana, y luego desconecta.

        DBM: Como igual sabes, hay un estudio de una universidad brasileña que creó bots en Twitter que acabaron teniendo amplia relevancia social, y estos bots propagaban tuits sintéticos que podrían crear corrientes de opinión entre sus seguidores, algunos de los cuales llegaron a ser incluso personas de relevancia en el mundo académico. ¿Crees que algún día podemos ver cómo se maneja a las masas y se crean corrientes de opinión con un simple click de ratón? Sería un concepto de la sociedad como servicio, habría proveedores que ofrecerían efectos sociales en una carta menú. Es hacer de la sociedad una commodity que puedes vender y comprar.



        FR: Ahí hemos pasado a hablar del tema del Gran Hermano, y ¿Por qué no puede llegar a ocurrir? No te digo que no, que con las nuevas plataformas uno pueda manipular a las personas cuando quiera y como quiera. El tema es el poder, sea de la naturaleza que sea, es algo intrínseco al ser humano. Y aquí la cuestión es el poder por el poder, que además es patológico, es decir, el que lo tiene se vuelve “tarumba” por decirlo de alguna manera. La manipulación es una consecuencia de esto, y ha ocurrido siempre desde que el ser humano vive en sociedad. Yo recuerdo un libro que hablaba de cómo el hermano del senador romano Cicerón, en el año 300a.C., le escribía a su hermano sobre lo que tenía que hacer para llegar a ser senador en lo que puede ser considerado uno de los tratados más antiguos sobre la manipulación política.

        • Casi todos los partidos aplican los principios de la propaganda que se definieron en el periodo de entreguerras a mediados del siglo XX

        Que las Redes Sociales facilitan este tipo de acciones: totalmente cierto. Que algún día con ellas alguien puede mover a las masas y su opinión a golpe de click: pues también. Es un peligro, pero es como todo, si vas en un Ferrari a 300kmh pues tienes más riesgo de sufrir un accidente que si vas a 60kmh. No hay que olvidar que Goebbels fue el padre de la propaganda política, lo que pasa es que no se le reconoce porque fue nazi. Te puedes hacer una idea de la capacidad manipuladora que tenía Goebbels porque, antes de que estallase la guerra, los medios ingleses hablaban bien del nacionalsocialismo, lo que pasa es que luego como nazi fue un criminal. 

        Te puedo asegurar al 100% que muchos políticos confeccionan sus campañas políticas basándose en el manual de Goebbels. Goebbels y Maquiavelo, de haber estado en nuestra época, literalmente habrían darían palmas con las orejas con el poder de las Redes Sociales. Estamos en una nueva era a todos los niveles, y es pura filosofía, no sabemos a dónde nos puede llevar todo esto, y es cierto que puede suponer un gran peligro. Ya veremos en el futuro cómo se legisla para evitar estos peligros, pero lo que podemos decir ahora mismo es que, para asegurar la igualdad, la socialización debe ser accesible a todos los ciudadanos, y cuanto más barata sea mejor.

        DBM: ¿Crees que las Redes Sociales traerán la democracia participativa? ¿Consideras un sistema así viable y piensas que los políticos cederán parcelas de poder de decisión a los ciudadanos?
        FR: Todos los partidos tienen una estructura vertical, y el que no la tiene, la acaba teniendo. Al final todos se convierten en lo mismo. Podemos empezó muy bien con la democracia participativa, pero luego, cuando tuvieron que tomar decisiones importantes, no se hizo caso a los afiliados y las decisiones vinieron directamente desde Madrid. Las Redes Sociales hacen la democracia participativa viable, pero el tema de todos los partidos es que una cosa es lo que vamos a hacer, y otra más importante es que sólo algunos sabemos lo que verdaderamente vamos a hacer: es lo propio de las estructuras verticales. Y la democracia participativa es lo ideal, que no des tu voto a un determinado candidato y ya haga lo que le interese.

        Para no limitar la democracia participativa, deberían además existir listas abiertas como casi ocurre en las votaciones al Senado. Además, no todo el mundo está preparado para votar todo, ni hay por qué llevarla al extremo. Porque te hagas una idea, por ejemplo en Suiza, la democracia más participativa del mundo, todos los ciudadanos votaron una ley que se aprobó, pero, cuando se aplicó la ley, el resultado no gustó a los propios votantes que votaron para aprobarla, y el propio pueblo pidió revocar la ley. Esa participación es bonita, pero es muy difícil llevarla a cabo, porque la gente no está preparada para votar todo: para empezar muchas veces no tienen ni siquiera la información suficiente. Tenemos aún que aprender mucho sobre la democracia participativa.

        Imágenes | Pixabay geralt

        Si no existiesen paraísos fiscales, ¿Cómo sería nuestro mundo?

        Nadando literalmente entre noticias sobre corrupción y evasión fiscal a golpe diario de Telediario, muchos españoles están más que hartos de saber de la existencia de unos paraísos fiscales que se dedican a acoger con los brazos abiertos el dinero que traen de otros países, sin ni siquiera preguntar sobre si es de procedencia lícita. Pero, ¿Se han preguntado ustedes cómo sería el mundo si estos paraísos fiscales no existiesen? En este artículo damos respuesta a esta intrigante pregunta.

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        ¿Cuáles son las consecuencias de que los ministros dimitan por no estar de acuerdo con el gobierno?

        Eso que en España no pasa casi nunca, ni con unos ni con otros. Eso que en España sólo ocurre cuando los políticos, no es que ya estén contra la pared, sino que casi están ya entre cuatro paredes. Eso que en España tienen más que motivos para hacerlo en muchos casos. Hablamos de que los políticos dimitan cuando tienen que hacerlo, como ocurre en tantos países de nuestro entorno. Y las consecuencias de que no veamos esta forma de actuar en nuestros dirigentes van mucho más allá de la política, y es una causa importante de deterioro social y económico en nuestra sociedad. Preocúpense por la economía, pero también por la socioeconomía.

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        Los extremistas y Trolles infiltrados o La tolerancia ante lo más cercano

        Una de las cosas que más gratificante me resulta al revisar los seguidores de este blog es que me leen de ambos lados del espectro político español, incluidos los que son denominados como extremistas. Mi blog no pretende tener ninguna adscripción política particular; como ustedes saben, aquí se trata de razonar para llegar a una conclusión, no de partir de la premisa del credo de turno, y razonar para justificarla a toda costa.

        Es por ello por lo que me alegra tanto verles ahí, en su propia diversidad, acudiendo a nuestra cita quincenal. Es la demostración de que, cuando se trata de argumentar y tener voluntad de poner un poco de sentido común en la medida de las posibilidades de un servidor, ustedes lo aprecian, lo saben valorar, y además comparten sus propias y enriquecedoras reflexiones conmigo. Como saben, las ideas que les expongo son siempre razonadas, y con la humilde intención de resultar razonables. Siempre he pensado que, en la sociedad actual, no es que la gente no piense, sino que a la gente no le queda ni el tiempo ni las ganas de pararse a pensar. Es ése uno de los motivos fundacionales de este blog: regalarme a mí mismo unos minutos quincenalmente para poder reflexionar sobre los temas que más me interesan, y de paso compartirlo con todos ustedes.

        No les voy a negar que, como toda persona que está en internet, también algún Troll de esos que usan Internet para hostigar me ha dedicado con delicadeza esmerados halagos, y dichos Trolles han resultado también ser dispares en su procedencia ideológica, habiéndolos tanto de izquierdas como de derechas (y alguno de algún auto-atribuido centrismo que resulta incalificable). Como decía mi abuelo: hay de todo en todos lados.

        Pero al igual que el color de estos Trolles, como les decía, también el color de mis seguidores más fieles se extiende a lo largo y ancho de todo el panorama ideológico que nos rodea. Me quedo con este hecho, y comparto con ustedes una pregunta: actuando los Trolles como actúan, tan abiertamente y de forma pública, ¿Por qué las críticas más duras sólo proceden del espectro político contrario? Aquí hay más enjundia de la que parece…

        ¿Qué piensan ustedes? ¿Esto se debe a que en el fondo todos llevamos un pequeño extremista dentro que nos hace ser comprensivos con el que muestra abiertamente lo que muchos no se atreven a decir? Bueno, puede ser que esto sea cierto en algunos casos. Hay gente a la que el paso de los años, o tal vez de las legislaturas, va dando una capa de barniz bajo la cual, si nos fijamos bien, hay una primera capa con trazas extremistas. Pero yo no creo que éste sea el caso de la mayoría de nosotros.

        Pasando de puntillas por la psicología evolutiva, estaremos de acuerdo en que es un sentimiento natural en los animales el sentirse protegido por el agresivo que ataca a tu contrincante y que a ti ni te roza. También es natural, y más humano, sentirse amenazado ante las muestras públicas del extremismo del polo opuesto en política. Aún tenemos recientes, y nos lo han contado nuestros abuelos, cómo en la Guerra Civil española, cada vez que entraba el bando opuesto en un pueblo o ciudad, la limpia de los contrarios era algo generalizado. Tenemos pues una mezcla de sentirse protegido por el extremo más cercano a nuestra ideología, combinado con el sentirse amenazado por el extremo opuesto. Vamos, un cóctel de primitivos sentimientos que no puede resultar en otra consecuencia más que en una mayoría que prefiere “tolerar” la existencia de “su” extremo por lo que pueda venir. Una versión democrática del clásico “Si ha de ganar un extremo, que sea el mío”. No olviden que el miedo es el motivo por el cual los seres humanos son capaces de realizar sus peores acciones. Y si no que se lo pregunten a los totalitarismos, que casi siempre explotan este cortocircuito mental y psicológico para que la mayoría calle mientras eliminan a la minoría que les conviene.

        Pero nuestra reflexión no puede quedarse aquí. Aún tengo algo más que compartir con ustedes. No les he nombrado antes por casualidad mi experiencia con Trolls de ambos extremos. Cuando un extremista se da cuenta de que tiene enfrente a alguien que sigue un hilo de raciocinio que involuntariamente pone en duda la base de su extremismo, pero que sin embargo lo hace con razonamientos que no se pueden descalificar automáticamente atribuyéndolos al extremo contrario, el extremista ya no tiene más salida que el insulto gratuito y acaba actuando como un auténtico Troll. Los Trolles representan el triunfo de lo pasionalmente irracional, y a veces hasta absurdo, frente a lo cuidadosamente razonado.

        Me despediré hoy insistiéndoles en mi profunda satisfacción de verme leído por rojos y azules, pero no puedo negar que, en el fondo, también me refuerza el verme trolleado por algunos extremistas (que no todos) de ambos polos opuestos. Alguno de ustedes estará pensando en aquella frase del poema Labrador de Goethe: “Pero sus estridentes ladridos, sólo son señal de que cabalgamos”.

        El poder del dinero en la economía de mercado o La plutocracia en un sistema en el que el consumidor designa

        ¿Qué vale más en nuestros sistemas socioeconómicos? ¿Los votos que realizamos como votantes o los euros que gastamos como consumidores? La pregunta no es baladí, puesto que de ella depende nuestro futuro, el de nuestros hijos, y el de nuestro sistema.

        Resulta obvio pensar que lo que regula la realidad socioeconómica de un país es su sistema político. Pero también resulta obvio que lo que estructura su sociedad es la economía. Ambas convergen en uno de los temas centrales que me encanta tratar con ustedes en este blog: la socioeconomía. Es cierto que según el país del que hablemos, hay casos en los que la política y la economía se fusionan en una sola; sin ir más lejos, por ejemplo, en sistemas totalitarios. Pero hoy en día, la frontera entre política y economía es tan tenue en la mayoría de los casos, que podríamos aventurarnos a decir que incluso muchas veces la economía gobierna la política de nuestros países.

        No tengo a priori nada en contra de que la economía regule nuestros designios. De hecho, pienso que la economía es la base de todo, puesto que sin ella no hay ni educación, ni sanidad, ni políticas sociales, etc. En todo caso, lo único que me gustaría plantearme con ustedes en este post de hoy es la sostenibilidad a largo plazo de una sociedad dirigida por el dinero, además de reflexionar sobre si se trata de una opción justa para sus ciudadanos. A pesar de que es a lo que les tengo acostumbrados, en este análisis de sostenibilidad y justicia no voy a ir por partes. En este caso no. Considero que, en el tema de hoy, ambas cosas son dos caras de una misma moneda, tal y como quedará demostrado más adelante.

        Desde el punto de vista económico, nuestro sistema es una plutocracia. Así como todos los votos valen lo mismo en la urna (matizable conceptualmente según el nivel de información y lo razonable de cada votante en cuestión), todas las decisiones de compra no valen lo mismo. Se puede afirmar que en nuestra economía se impone lo que más beneficios da, que suele coincidir con lo que más se vende. Pero hoy en día esta propagación no afecta sólo a productos a la venta, sino también a imagen de empresa, modelo de gobierno corporativo, filosofía empresarial, condiciones laborales, y un largo etcétera. Si compran ustedes productos a compañías con malas condiciones laborales y que exploten el trabajo infantil, están ustedes contribuyendo a que su modelo empresarial se imponga. Tenemos por lo tanto que lo que ustedes compren con su dinero, es lo que ustedes están “votando” para que se extienda como un reguero de pólvora en nuestro sistema. El problema viene en la palabra “votando”, que acabo de utilizar entrecomillada adrede. Este “votando” no es como el voto en la urna. El que más compra, y por lo tanto el que más decide qué se impone en la sociedad, es el que más capacidad de compra tiene, es decir, el que posee más dinero o activos.

        Sinteticemos un poco: tenemos que vivimos en un sistema en el que los intereses económicos gobiernan mayormente la política, en el que a su vez la economía viene articulada en base a los beneficios que consiguen las empresas, y estos a su vez emanan de las decisiones de compra de los consumidores, y el que más tiene más decide (porque aunque no compre un producto, si ahorra el dinero, al final lo invertirá aunque sea en una cuenta bancaria, y eso ya es poder de decisión). Llegamos al quid de la cuestión. ¿Es justo que el que más dinero tiene tenga más poder en el sistema? Yo no seré el que les conteste. Se van a contestar ustedes mismos. ¿Cuál es la definición de democracia según la Real Academia Española?: “Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado”… la pregunta obvia ahora es ¿Qué es el pueblo?… de nuevo la RAE dice “Conjunto de personas de un lugar, región o país”. Tenemos por lo tanto que, en una democracia, la política ha de venir determinada predominantemente por el conjunto de los habitantes del país. En un país con clase media predominante, esto se cumplirá a grandes rasgos. ¿Pero qué ocurre en un país donde no hay clase media predominante? Señores, que si entonces la capacidad económica rige los designios como hemos concluido antes, no hay democracia.

        Pero estamos hablando de justicia, teniendo claro que hoy en día se acepta que la democracia es el sistema más justo (o el menos injusto) para el conjunto de los ciudadanos. ¿No hablábamos antes también de sostenibilidad? Recuerden que antes les decía que eran dos caras de la misma moneda. ¿Creen que es casualidad que los países con mayores diferencias sociales sean los países en los que hay más inestabilidad social? ¿Acaso no creen que la injusticia lleva a la movilización de las clases más desfavorecidas?… He ahí la insostenibilidad de un sistema injusto. Cuando una parte importante de la población no tiene nada que perder, y no ve futuro ni para sí ni para sus hijos, es proclive a pensar que no puede estar peor y que cualquier otra solución es mejor que la presente, por muy radical que sea. Y la pena es que las soluciones radicales se sabe cómo empiezan pero no cómo acaban. Eso sí, lo comparta o no, no seré yo el que les culpe por pensar así cuando ya no saben ni cómo explicarles a sus hijos por qué no tienen nada en el plato, ni para qué hay que esforzarse en el colegio.

        Tras el párrafo anterior, si en un país se deteriora la situación económica y se polariza la sociedad entre muchos pobres y unos pocos ricos, ¿Se puede decir que hay democracia real? ¿Es un sistema socioeconómico justo? Y… ¿Es sostenible? Espero que por fin, tras haber llegado al final de este post, tengan ustedes mismos ya las respuestas a estas tres preguntas clave sobre nuestro futuro. Yo las tengo, pero las mías valen tanto como las suyas, eso sí, siempre que se informen adecuadamente y reflexionen antes de formarse una opinión. En ese caso estaremos en igualdad de condiciones.

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        Por qué los músicos adoran a sus fans o Por qué los políticos no aprecian a sus votantes

        Sé que las dos preguntas del título no parecen tener mucho que ver. En realidad están íntimamente relacionadas, y lo que es más importante, en este post veremos qué pueden hacer ustedes para mejorar la respuesta que menos les gusta.

        La primera idea que me ha llevado a hacer esta reflexión es una pregunta intrigante: Si tanto músicos como políticos reciben sus ingresos, estatus y poder del pueblo en general, ¿Por qué responden luego a la gente con actitudes tan dispares?.

        Empecemos con los músicos. Los artistas en general reciben mucho de sus fans, mucho cariño, mucha admiración, mucho respeto… Y es por ello por lo que la gran mayoría de los músicos se sienten en deuda con sus seguidores, y sienten que deben corresponderles de alguna manera. Por ello, la mayor parte de los artistas cuidan tanto, y quieren a sus fans. Pero es que además hay otro tema: el de la calidad del vínculo desarrollado entre artistas y fans. Este vínculo se basa generalmente en la sinceridad. Sí, como leen. El artista suele transmitir con sus obras lo que siente en su interior, lo que piensa, lo que le inspira el mundo a su alrededor… y esto el músico normalmente lo transmite con sinceridad (con permiso del marketing, según vimos en el post “El In-Store Surveillance y la brecha social o El marketing como nuevo sistema de castas a la occidental“).

        Es precisamente la sinceridad lo que da esa calidad a su relación con sus seguidores. Se saben correspondidos en la mayoría de sus sentimientos más íntimos. Se ven reflejados en su obra y en sus fans. Sienten a sus seguidores como parte de sí mismos. Se sienten identificados.

        Pasemos ahora a los políticos. Antes de nada, decir que no hay nada más lejos de mi intención que afirmar que todos los políticos son iguales; sin embargo, sí diré que uno de los mayores problemas de las democracias es que el perfil político actual predominante deja mucho que desear. El vínculo entre políticos y votantes suele ser desgraciadamente un vínculo destructivo, viciado, podrido desde su raíz… y les voy a explicar por qué. Al igual que el artista basa el vínculo con sus fans en la sinceridad, el político lo basa en todo lo contrario. En periodo electoral, la mayoría de los políticos tratan simplemente de decir lo que tienen que decir para ganar las elecciones. Luego la realidad de los cuatro años siguientes suele resultar ser muy distinta. Lo peor es que demasiados políticos son conscientes de estas divergencias desde la campaña electoral, pero no lo dicen. ¿Cómo llamarían a esto?. No sé si es engañar, pero en todo caso estarán de acuerdo que es no decir toda la verdad, siendo una verdad importante y que afecta de manera muy relevante a la vida de muchas personas. Y a mí eso ya me vale para catalogar a un individuo.

        Tenemos pues que demasiados políticos no dicen toda la verdad a sus votantes. Pero a pesar de ello, alguno gana las elecciones, lo cual es su objetivo principal. Esto es un vínculo basado en la (llamémoslo) no-sinceridad. Es por ello por lo que el político no se siente identificado con el electorado, no se ve reflejado en ellos, no transmite lo que verdaderamente lleva en su interior, y por lo tanto no se siente en deuda ni desarrolla ningún vínculo afectivo con sus votantes. Es más, puesto que se ha salido con la suya a nuestra costa, es probable hasta que nos tenga en baja estima intelectual. De ahí que luego no piense que nos deba nada a la ciudadanía, ni valore personalmente a cada una de las personas que les hemos dado su capacidad de ganar dinero, estatus y poder.

        Visto lo visto, no duden que el mayor problema de las democracias es que las capacidades para ganar las elecciones son totalmente diferentes a las necesarias para gobernar bien. De los polvos del vínculo de la campaña electoral, los lodos de los cuatro años siguientes.

        ¿Y qué podemos hacer para solucionar esto?. Lo tienen ustedes muy fácil: apliquen la lección aprendida del mundo de la música a cómo ejercen ustedes su democrático derecho al voto. No les voy a decir que elijan a sus políticos con cariño, sería un claro error. Sus ídolos pueden elegirlos con el corazón, pero, por favor, elijan a sus políticos con la cabeza, y a poder ser bien fría. Lo que realmente intento decirles es que, en esta vida, para recoger a menudo hay que dar primero, y generalmente uno recoge lo que siembra. Si eligen ustedes a nuestros políticos con estupidez, sólo obtendrán estupidez a cambio, y, de verdad, no se me quejen cuando les traten como a estúpidos. Si los eligen con inteligencia y raciocinio, ellos les valorarán y les respetarán como votante. No se equivoquen, para nada estoy culpando a los ciudadanos del panorama político actual. De hecho, estoy convencido de que nuestra sociedad no se ha equivocado tanto como para tener estos políticos. Pero no olviden que somos una democracia, y que está en nuestra mano cambiar las cosas.

        Me despido diciéndoles que, salvando las enormes distancias, desde este modesto blog, es con esa misma sinceridad musical con la que les escribo. Por eso yo les valoro también a ustedes mucho. Y no se lo digo para que me voten como a los políticos, ya saben perfectamente que ésa nunca es la intención de mis líneas. Lo único que busco es reflexionar juntos y enriquecernos mutuamente. A ver cuántos políticos pueden decirles lo mismo.

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        La quema de libros está obsoleta o Cómo la digitalización facilita la perpetuación de la homogeneización cultural

        La quema de libros es un símbolo muchas veces enarbolado a lo largo de la historia. Hay hogueras literarias que van desde la quema de libros llevada a cabo por los nazis el 10 de Mayo de 1933 como parte de su “Acción contra el espíritu anti-alemán”, hasta la quema de libros relatada por Cervantes en su magistral novela de ficción “Don Quijote”, que empieza con el caballeresco “Las sergas de Esplandián” a proposición del barbero. Son episodios que se suelen grabar en la memoria del que los lee, puesto que los libros hoy en día se consideran en general un bien cultural, y su destrucción a gran escala toca la fibra sensible de muchas personas que ven en la cultura un vehículo de progreso socioeconómico.

        En este post en concreto, no quería hablarles de la quema de libros en sí misma, sino más bien de cómo la tecnología del siglo XXI puede facilitar enormemente esta tarea a todo el que esté dispuesto a prender la mecha. La digitalización de libros, música, etc. es algo que ya se viene materializando desde hace unos años. Su avance es apabullante, y podemos decir que dentro de unos años casi todas las obras literarias y musicales de la humanidad acabarán por estar únicamente en soporte electrónico. Las ventajas que ello supone con incontables, pero también hay algunas amenazas en las que no se suele reparar muy a menudo. Una de ellas, y creo que la más impactante, sería el encender una hoguera digital.

        Hasta ahora, organizar una quema de libros era algo que requería mucho más esfuerzo y organización, y su efectividad real era relativa. Una quema de libros era más bien un acto simbólico por el que los que mantuviesen ocultos ejemplares de las obras incineradas pasaban a saber que estaban corriendo un riesgo cierto. Ahora, y más aún en un futuro próximo de libros exclusivamente electrónicos y Spotify, eliminar un libro o una canción de los anales de la historia se limitará a un simple click hecho por la autoridad que ejerza la censura. Simplemente apretar un botón y automáticamente las obras se borrarán para siempre de librerías, bibliotecas, editoriales… y los usuarios ya no tendrán acceso a ellas. Goebbels, el Ministro de Propaganda e Información nazi, nunca habría ni siquiera soñado con algo así, ¿No creen?.

        Esto abre una nueva puerta a los mecanismos que los regímenes totalitarios utilizan para imponer sus habituales homogeneizaciones culturales, bien sea por parte de regímenes de izquierdas, bien sean de derechas. Imponer un credo político-social al pueblo será mucho más fácil, y lo que es más impactante, esta homogeneización cultural no sólo se impone para las generaciones presentes, sino que, borrando para siempre una obra, se impone también automáticamente para las generaciones futuras. El totalitarismo no será una opción, será LA opción, porque no habrá otra alternativa ideológica que esté plasmada en ninguna obra a disposición del público ni que pueda servir para hacer que los ciudadanos aspiren a un sistema diferente. Y recuerden los riesgos de la homogenización cultural que ya analizamos en el post “La dictadura de la mayoría o El democrático exterminio de las notas discordantes”. Como siempre les digo, el futuro es impredecible, y nunca se sabe cuándo la sociedad va a necesitar unas determinadas ideas para poder asegurarse su supervivencia.

        Pero en el proceso de digitalización cultural no todo es totalitarismo e imposición inevitable. Tengan en cuenta que la gran ventaja de los contenidos digitales no sólo es que se puedan borrar con un solo click, para desgracia de los totalitarismos, también se pueden copiar con un simple click. Además añadiría que ocupan muy poco en comparación a un libro impreso, tan sólo unos bytes en un disco duro de un servidor que puede estar ubicado en algún lúgubre y recóndito lugar del planeta, esperando pacientemente a que alguien de la Resistencia se lea unos párrafos.

        La reflexión que pretendía hacer hoy con ustedes es que con la digitalización cultural la censura cambiará radicalmente su modus operandi, pero también lo harán los medios para saltársela. El otro día un buen amigo me comentaba una de las frases que dijo Hermann Göring, nazi fundador de la Gestapo: “Cuando oigo la palabra cultura, cojo mi revólver”. En cualquier caso, ya no hará falta que se lleve la mano a su pistola Walther PPK, lo único que deberá coger es el ratón, hacer click y provocar un apagón digital selectivo. A partir de ese momento, esas obras censuradas pasarán irremediablemente a formar parte de la oscura Internet oculta: accesibles únicamente para el que se atreva a arriesgar su vida bajo el omnipresente escrutinio del Gran Hermano digital.

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        Bio-hacking para tomar el control de su cerebro o El ilusionismo perversamente llevado a la tecnología

        ¿Han oído alguna vez hablar del Bio-Hacking?. Si hasta el momento no han oído hablar de ello, no duden que en unos años estará en boca de todos. El Bio-Hacking será el nuevo campo de batalla de una seguridad que ya traspasa el plano informático, y entra de lleno en la seguridad personal en el sentido más amplio de la palabra.

        Pero empecemos por el principio. ¿Qué es el Bio-Hacking?. Pues no es ni más ni menos que hackear (principalmente) el cerebro, es decir, aprovecharse de las debilidades y defectos de nuestros cerebros para obtener algo a cambio, incluido el mero placer de superar un reto. Ya ven como en realidad el Bio-Hacking lleva con nosotros muchos años. La magia y el ilusionismo son buena prueba de ello, puesto que se aprovechan de cómo nuestro cerebro percibe y procesa la información de los sentidos para engañarle con ilusiones que no existen en la realidad. Otro buen ejemplo son los ladrones sin violencia, que le empujan a uno con fuerza por la espalda para luego disculparse, y mientras nuestro cerebro está procesando el fuerte empentón, no es capaz de percibir el sutil roce de nuestra cartera siendo sacada del bolsillo por los hábiles dedos del carterista.

        Nada nuevo hasta el momento, ¿Por qué les saco pues a colación este tema ahora?. La respuesta está en el hecho de que uno de los campos en los que más progreso vamos a ver en las próximas décadas es en las disciplinas híbridas entre medicina, psiquiatría, telecomunicaciones e informática. Sí, ya les he hablado en otras ocasiones de ello, es la neurociencia. El profundo conocimiento del cerebro que van a traer consigo estos avances, permitirá conocer nuevas vulnerabilidades de nuestros cerebros, que pueden ser aprovechadas por criminales bien para hacerse simplemente con su billetera, bien para conseguir que se quede usted fácilmente inconsciente o incluso con la voluntad anulada. Nosotros somos nuestro cerebro. El Bio-Hacking abrirá peligrosas puertas de atrás en nuestras mentes a merced de los bio-hackers. Prácticamente casi todo lo que somos y lo que sabemos puede quedar expuesto a los bio-criminales.

        Pero no se alerten tanto todavía, sin duda lo peor no son estas amenazas. Si que les roben la cartera o les dejen inconscientes fácilmente les puede producir inseguridad, tengo que decirles que esto no es más que la punta del iceberg. El Bio-Hacking traerá consigo acciones que a día de hoy no somos capaces ni de imaginar. Un ejemplo que se me puede ocurrir de primeras es por ejemplo que el bio-hacker pueda alterar su memoria y borrar rápidamente los recuerdos que tiene del crimen que acaba de presenciar casualmente en plena calle, o que pueda hacer un volcado completo de su memoria y recuerdos a un disco duro, e incluso que pueda luego restaurar su cerebro y sus recuerdos en un clon que pudiese suplantarle.

        ¿Y si intentamos imaginar un futuro de neurociencia con componentes bio-electrónicos y cerebros conectados a una red de ordenadores?. No duden que algún día esto llegará, y abrirá la puerta a que los bio-hackers puedan infiltrarse en su cerebro igual que ahora entran en su ordenador personal: desde el sillón de sus escondrijos y simplemente pulsando las teclas de su teclado. O peor me lo ponen, tal vez acabemos en una suerte de 1984 versión internet. Los que se aprovechen del Bio-Hacking no tienen por qué ser seres underground que se cuelan sin permiso entre sus neuronas. Tal vez cuenten con su propio beneplácito. Tal vez salgan en los telediarios. Recuerden que, en la novela de George Orwell, cuando iba a subir el precio del chocolate, la prensa decía que en realidad lo estaban bajando, y alteraba todas las ediciones anteriores para poner un precio anterior del chocolate efectivamente más alto. Ahora eso será mucho más fácil, simplemente hay que apretar un botón y The Matrix actualizará todos nuestros recuerdos aprovechándose de alguna puerta de atrás del Bio-Hacking.

        Así que ya saben, a medida que la neurociencia avance, por favor, si acabamos teniendo un conector implantado que permita conectarse a nuestro cerebro, llévenlo bien protegido. Aunque tal vez ni aún con esas sea suficiente, ya que estoy convencido de que la neurociencia acabará desarrollando dispositivos que interactúen con nuestros cerebros con señales electromagnéticas, sin necesidad de cables ni conectores de ningún tipo. Por ello, por su propia seguridad, yo me iría mirando un casco de plomo que actúe como caja de Faraday, blindando su cerebro frente a señales electromagnéticas externas. Y sobre todo, mantengan actualizado su antivirus neuronal. Un antivirus actualizado no les evitará una gripe, pero sí tal vez evitará que le borren de la memoria las claves y el saldo del banco. Aún así tengan en cuenta que, al igual que todo cerrajero les asegurará que no hay cerradura segura, en el futuro todo bio-hacker les dirá que no hay ningún cerebro a salvo. Si van a por usted en concreto por el motivo que fuere, no duden que, con la neurociencia en la mano, serán perfectamente capaces de acabar consiguiendo su propósito sea cual sea.

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        El respeto al valiente en la empresa o El desprecio por la fidelidad perruna

        El otro día tuve una conference call en la que participaba uno de los directivos de alto nivel de la multinacional en la que trabajo. La situación era tensa. En un proyecto estratégico había habido un problema por parte un proveedor, cuya solución ahora requería realizar una serie de tareas adicionales, con el consiguiente impacto en la planificación de un proyecto con gran visibilidad en el consejo de administración de la compañía.

        En la conference, tras discutir con el proveedor los nuevos requerimientos, conversación difícil porque trataban por todos los medios de intentar colocar la pelota en nuestro campo y pasarnos el problema de tener que realizar las nuevas tareas, llegamos a un acuerdo de mínimos para realizar al menos las tareas necesarias a más corto plazo. Una vez acepté los requerimientos más acuciantes del proveedor, la conference pasó a una segunda fase, menos peligrosa porque ya nadie intentaba volcar las culpas sobre mí, pero en la que la presión era mucho mayor. Tomó la palabra la directiva usuaria de alto nivel. Me pidió la fecha en la que las nuevas tareas estarían finalizadas. Mi plazo, que se ajusta al máximo a lo estrictamente necesario, fue de dos semanas. Aquello yo ya era consciente de que abría una vía de agua en el proyecto, pero es el tiempo mínimo que les cuesta a nuestro equipo llevar a cabo unas tareas como éstas. Se hizo un silencio sepulcral en la sala en la que yo estaba y en la línea por la que manteníamos la conference.

        La directiva, desde su estratosférico cargo, decidió poner presión sobre mí. Me dijo que era un proyecto estratégico para la compañía, y que era muy importante que saliese en fechas. Mi segunda respuesta fue idéntica a la primera: necesitábamos dos semanas para realizar las tareas. Se hizo en la sala y en la línea telefónica un silencio más sepulcral aún que el primero; era un silencio realmente incómodo, y los que tratan con anglosajones saben lo violentos y peligrosos que pueden llegar a ser sus silencios. Por tercera vez la directiva de altos vuelos aumentó la presión de la caldera, esta vez hasta rozar el máximo, y me dijo vocalizando de forma anormalmente lenta y con voz tajante que era un proyecto crítico para la compañía y que no se podían permitir un retraso en el plan de proyecto. Para poner aún más presión sobre mí, añadió que estaba segura de que yo podía mejorar mis fechas, “¿Podéis hacerlo en una semana?”.

        ¡Qué iba a hacer yo!. No podía comprometerme con una fecha poco realista, primero porque iba a suponer para nuestro equipo una carga de trabajo inasumible, y segundo porque era un plazo que no podía garantizar. Durante el tenso silencio que siguió a continuación, llegué a la conclusión de que tenía que mantener el tipo ante la presión, ya que si aceptaba ese plazo, cuando probablemente no llegásemos a tiempo, el problema sería nuestro. Si por el contrario mantenía el plazo mínimo necesario, el problema era del que lo había creado: del proveedor que nos había pasado los requisitos incompletos. Así que, tras la larga pausa con ruido eléctrico de fondo en el altavoz de conferencias, volví a decir exactamente lo mismo que las otras dos veces anteriores: el plazo necesario para realizar las nuevas tareas es de dos semanas.

        Se oyó a gente carraspear, algunos tosían incómodos, otros simplemente callaban. La directiva, no sé si sintiéndose agraviada, entonces pasó a otro estadio. Estrechándome el cerco,  se dirigió a mí con voz grave y me dijo que quería tener una conference call diaria conmigo todas las tardes para que le informase puntualmente del progreso de los trabajos. Aquello sonaba a algún tipo de amenazante actitud por la que me comunicaban que desde arriba me iban a estar mirando mi trabajo al milímetro. Ya sabemos lo que eso significa: al más mínimo contratiempo se entera hasta el presidente, y la culpa para el que suscribe, con el consiguiente riesgo de pérdida de mi puesto de trabajo. Como uno ya tiene una edad, mi respuesta fue de lo más diplomática, sin aceptar para nada la clara amenaza que se cernía sobre mí: “Me parece una idea fantástica. Así tendré la ocasión de informarle puntualmente y de primera mano sobre la evolución de nuestros hitos del proyecto”.

        A partir de ese momento, el tono de la directiva dio un giro radical. Dejó de sonar tan pausadamente grave y amenazante, y pasó a ser más cercana y amigable. Con ella en línea, acabamos de definir con el proveedor los requisitos de las otras tareas que se necesitaban para más adelante. La directiva se dio cuenta de que el trabajo era crítico y complejo, sobre todo por las implicaciones que podría tener a posteriori si todo no estaba bien atado. Creo que también fue consciente de que nuestro nivel técnico y de gestión era de valorar. Y además, me consta que mi persistencia en mantener los plazos mínimos a los que me podía comprometer, pese a suponerle un problema grave en su proyecto, le hicieron verme más como un enabler que como un inútil obstáculo a superar en su camino.

        Acabó la conference agradeciéndome amablemente a mí personalmente mi colaboración. No tuve más conferences con ella como las que había propuesto antes para hacerme un seguimiento intensivo. El proyecto evolucionó sin contratiempos y completamos nuestros hitos un poco antes de lo comprometido. La alta directiva me agradeció personalmente mi profesionalidad y dedicación, así como la del equipo con el que trabajé. Nos envió una felicitación expresa por escrito que acabó en el comité de calidad de la compañía. Unos halagos que no son muchas veces habituales en estos lares, por lo que su valor es más gratificante si cabe.

        Las conclusiones que podemos extraer de todo esto son importantes, especialmente en el mundo de la empresa y en la relación con directivos con mucho poder. Este perfil de directivo está acostumbrado generalmente a la gente que asiente a todo, que nunca se atreve a decir que no a algo, aunque ese algo sea imposible. Pero no se equivoquen, precisamente porque esto suele ser la norma habitual nunca, repito, nunca valoran la fidelidad perruna. Es más, les infunde cierto sentimiento de desprecio. Cuando llega una persona y no cede ante ellos, siempre por supuesto respaldado por unos buenos motivos, inicialmente les despierta ciertas ganas de hacer redoblar su fuerza sobre el alma díscola que sobresale entre la masa servil. Pero, insisto, si los motivos son realistas y justificados, acaban sintiendo cierta admiración por ese mindundi que ha osado desafiar su autoridad y presión. Si ese mindundi demuestra además valía profesional, el directivo top-level se acaba poniendo en sus manos en aquellos aspectos que se le escapan por su visión de alto nivel.

        Me despediré advirtiéndoles no obstante del riesgo de entrar en estas dinámicas, puesto que si uno trata con directivos con poder, y se comete algún error (que alguno todos cometemos a veces), las consecuencias pueden ser importantes para la carrera profesional propia. Tampoco caigan en confundir lo que les expongo con la resistencia automática y el impedimento gratuito. Los directivos suelen despreciar la fidelidad perruna, pero odian a los “Doctores NO”. Traten de ser enablers, diferenciándose claramente de los stoppers. Para ello, anticipen riesgos y peligros reales para así poder tenerlos en cuenta antes de que se materialicen en un problema; los directivos saben apreciar esto. Y sobre todo, recuerden que la patada para adelante no resuelve nada. Postergar un problema no va a solucionarlo. España es un país de lidias; sean valientes y cojan el toro por los cuernos. Recuerden que los directivos valientes suelen detestar la cobardía y, aunque a veces parezca que no se aprecia a corto plazo, en el largo plazo siempre se valorará que es mejor resolver el hoy que complicar el mañana. Porque no duden que el mañana siempre acaba llegando, y sólo los valientes se atreven a lanzarse a por él antes de tiempo.

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