Archivo del Autor: derblauemond

Muerte en el mar

Tus pies desnudos

juegan con la arena negra,

ola tras ola,

y el mar que no cesa.

Una gaviota vuela inútil

sobre un pesquero perdido,

perdido y manchado,

manchado y perdido.

Su espesa carga,

ya llena las bodegas,

queda mucho por recoger,

y el mar que no cesa.

Un pez teñido de luto

lucha por nadar en la espesura,

un pez teñido de luto

lucha por salir de la mancha,

un pez teñido de luto

lucha por respirar.

Crespones negros

en los brazos marineros,

papá papá, ¿por qué se muere el mar?

El mar no muere, se le mata.

Sígueme en Twitter: @DerBlaueMond

En el futuro todo el mundo será famoso durante 15 minutos o Redes Sociales vs Inteligencia Artificial

“En el futuro todo el mundo será famoso durante 15 minutos”. Es la enigmática frase de Andy Warhol a la que le vengo dando vueltas desde hace unos años cuando la oí por primera vez como parte de la publicidad del Heathrow Express. Nunca he encontrado una interpretación sobre la misma  hecha por el mismo autor, así que conjetura tras conjetura, veo cómo pasa el tiempo y esta frase parece una premonición sobre el advenimiento de las redes sociales y la propagación viral de la información por las mismas.

Las redes sociales forman un mecanismo de interconexión que conecta todos nuestros cerebros, de tal manera que una idea genial de cualquier individuo, a priori insignificante en el conjunto de la sociedad, rápidamente se propaga y adquiere relevancia entre todos los demás. Son las consecuencias de un mundo hiperconectado. Ello permite aprovechar al máximo los momentos de inspiración de cada persona, siendo esta inspiración, junto con los sentimientos y la creatividad, el principal activo del ser humano frente a la inteligencia artificial. Las redes sociales han servido de catalizador para la convergencia de la tecnología con el pensamiento humano, y están llamadas a ser en las próximas décadas el principal motor de la diferenciación entre las capacidades de la mente humana y las de la mente artificial.

Este último hecho ya es de gran relevancia por sí solo, puesto que se puede afirmar que en nuestro planeta la capacidad de cálculo de las máquinas supera ya a la capacidad de cómputo del ser humano. Con ello, si queremos conservar algún valor añadido frente a las máquinas, hemos de aunar todas nuestras capacidades como personas para sacar como conjunto el máximo provecho de ellas.

Asumiendo que ordenadores podemos producir todos los que se necesiten, podemos afirmar que en el futuro el límite del progreso será la disponibilidad de mentes humanas. Es cierto que mentes humanas también podemos tener todas las que se necesiten, no hay nada más que ponerse a ello, pero el largo periodo de maduración del ser humano en las sociedades occidentales, en las que pasan hasta veintitantos años desde que se nace hasta que se es productivo, hace que casar oferta y demanda sea una labor muy compleja. Además tenemos la planificación familiar, que hace que el número de individuos de las nuevas generaciones no dependa de las necesidades de mentes humanas de la sociedad, sino de las posibilidades económicas de los padres, o simplemente de su decisión de aumentar o no la familia. Es por ello por lo que tal vez veamos en un futuro un mundo tipo “Un mundo feliz” de Aldous Huxley, en el que los individuos ya no son los responsables de la procreación humana, sino que ésta se delega en el Estado, que va produciendo individuos según las necesidades de cada perfil disponible. ¿Es esto aceptable?… respóndase usted mismo, yo no estoy haciendo un juicio de valor, simplemente estoy teorizando sobre qué nos puede esperar a la vuelta de la esquina.

Ahondando más en el tema de la disponibilidad de mentes humanas, ya se puede observar hoy en día que la progresiva especialización en todos los campos de la ciencia, hace que cada vez sea más difícil avanzar en cada ámbito, puesto que a nivel global hay pocos individuos capaces de aportar innovación en especialidades tan particularizadas. Con las redes sociales, esas escasas mentes super-especializadas pueden estar en comunicación cuasi-permanente, permitiendo maximizar al menos las posibilidades de un recurso escaso: la mente humana.

Pero volviendo al tema de la frase de Warhol. Todos seremos en el futuro famosos durante al menos 15 minutos, y ese futuro está aquí, para salvarnos y diferenciarnos de las máquinas que tanto suman, restan, multiplican y dividen, y que desde hace unos pocos años hasta ya hay sistemas expertos que toman decisiones complejas, pero que por ahora no son capaces de ser creativas, tener inspiración o experimentar sentimientos. Un ejemplo de 15 minutos de fama lo hemos podido ver a raíz de Twitter y el ahora famoso bloguero Pablo Herreros. Esta persona inició una campaña contra el programa La Noria desde su cuenta de Twitter, porque dicho programa invitó a su plató a la madre de uno de los acusados en el asesinato de Marta del Castillo. Este bloguero y su campaña consiguieron que grandes anunciantes retirasen su publicidad del programa, dejando claro que las acciones de cualquier persona conectada pueden tener más fácilmente un impacto importante en nuestras sociedades. Esto, aplicado a la creatividad, a la inspiración o a los sentimientos, permite magnificar las cualidades diferenciales del ser humano, haciéndolas accesibles a la sociedad en su conjunto, y permitiendo poder considerar a la raza humana como un “ente pensante” global, en el cual además está el valor añadido de la individualidad subyacente propia de sociedades democráticas.

Como conclusión de este post, si aún no la tienen, ábranse una cuenta en Twitter o Facebook y aprovechen sus 15 minutos de gloria cuando les vengan. ¡Ah!, y acuérdense de Andy Warhol cuando lo hagan, de alguna manera, en los años 80, él ya se olía que algo similar ocurriría algún día.

Sígueme en Twitter: @DerBlaueMond

Nota del autor: si le ha gustado este post, he escrito posteriormente una segunda parte que creo que encontrará igualmente interesante: «Ni Asimov llegó nunca a imaginar algo así o Cloud Robotics como la última tendencia en Cloud Computing»

Las deudas de Merkozy o ¿Por qué Francia y Alemania están en deuda con la Europa periférica?

En este mundo hiperconectado, en el que la mayor parte de la información está disponible para todos en internet, sigue chocando que se olviden tan rápidamente los condicionantes de un pasado no tan lejano. Hagamos un poco de memoria y veamos por qué el dúo Merkozy (como se conoce en círculos económicos al dúo Merkel y Sarkozy) está en deuda con la Europa periférica, y por qué no se deben ver los necesarios rescates sólo como una consecuencia del presente, sino también como una consecuencia de circunstancias preexistentes que se remontan a cuando se fundó el Euro, y de las que tanto Francia como Alemania se han estado beneficiando durante toda la década pasada.

En el momento del lanzamiento del Euro, recordemos que tanto Francia como Alemania incumplían con su déficit el Pacto de Estabilidad, estaban en una fase de estancamiento, que en el caso de Alemania se debía parcialmente a la larga digestión de la reunificación. Mientras, España y los periféricos como el Tigre Celta u otros, iban viento en popa y hacían alarde de su posición económica aventajada. Y de aquellos lodos estos barros. Todo esto se tradujo en que el cambio de conversión al Euro del Marco alemán, la Peseta española y todas las divisas europeas, perpetuaron esta situación haciéndola extensible a toda la década. Me explico. Entonces, debido al estancamiento alemán y francés, el Marco y el Franco cotizaban a un tipo artificialmente bajo respecto al resto de economías de la Eurozona. Debido a que en aquel momento se estableció el tipo de conversión de todas las monedas al Euro, la consecuencia ha sido que aquella situación económica, a nivel de divisas, se ha perpetuado hasta hoy y se mantendrá mientras dure el Euro. Estos años atrás, Francia, y en mayor medida Alemania, han disfrutado de una economía boyante gracias a sus exportaciones. Bien es cierto que sus economías son exportadoras a todo el mundo, pero también lo es que sus principales socios comerciales están dentro de la Eurozona y el tipo de conversión les ha permitido ser mucho más competitivos respecto a nosotros.

Si a este punto del tipo de cambio le sumamos el hecho de que los tipos de interés del recién nacido BCE se mantuvieron bajos para incentivar el crecimiento en el corazón de la Eurozona, cuando la situación económica de los periféricos requería un repunte de los mismos para atajar las burbujas inmobiliarias nacientes en economías como la española o la irlandesa, tenemos que, al menos en una medida importante, hoy los periféricos estamos pagando el coste del estancamiento alemán y francés de principios de la década pasada.

Pero dejémonos de centrarnos en el pasado, hablemos mejor del presente y del futuro. Tanto que se habla de las contribuciones de capital alemán a los países periféricos, ¿Contribuye España al crecimiento alemán con algún capital?. Rotundamente sí: capital humano. Es por todos conocido que Alemania se ha convertido en el destino de decenas de miles de ingenieros españoles desempleados, bien formados, con idiomas, con experiencia. ¿Acaso no es este tipo de capital más importante que el meramente financiero?. Yo creo que sí, puesto que un ingeniero formado en las universidades españolas es el producto de muchos años de esfuerzo personal y social hasta que llega al mercado de trabajo. Y ahora resulta que, en lo mejor de su carrera, emigran a la ingenierilmente deficitaria Alemania para tributar allí. Triste negocio el que con esto hace la sociedad española. Y los alemanes pensarán que los ingenieros españoles no irían allí si no fuese porque aquí no tienen trabajo; eso es cierto en la mayoría de los casos, pero también es cierto que ellos no los habrían importado si no les hiciesen falta. Es un caso similar al de los capitales financieros alemanes que, junto con los de otros países, financiaron el boom español (por norma general los bancos españoles son deficitarios en capitales) y que ahora corren peligro. ¿Acaso los bancos alemanes no habrían preferido invertir en la seguridad de su propio país?, el motivo por el que vinieron aquí fue porque necesitaban invertir ingentes cantidades de dinero obtenidas durante toda la década de sus exportaciones, efectivamente, un excedente de capitales, y además buscaban réditos mayores a los que se les ofrecían en Alemania. Esos capitales, junto con los tipos bajos del BCE, también contribuyeron a la formación de nuestra burbuja particular, por no hablar de la inversión directa de ciudadanos alemanes en propiedades españolas.

No es mi intención volcar sobre Francia y Alemania todas las culpas de los males que afectan actualmente a los periféricos, aquí ha habido muchas cosas que se han hecho mal y de cuya gran mayoría sólo somos responsable nosotros.  No me tachen de anti-alemán ni anti-francés, soy más bien todo lo contrario: siento un profundo respeto y admiración por ambos países, pero me creo en mi derecho y en mi deber de expresar cuando no estoy de acuerdo en algo con ellos. Es la intención de este post relativizar esa concepción particularmente alemana, y en menor medida francesa, de que ellos han hecho sus deberes y ahora tienen que poner su dinero para rescatar a los que no los han hecho, ya que, parte de su dinero actual viene de nosotros, y parte de nuestras penurias actuales se deben a ellos.

Sígueme en Twitter: @DerBlaueMond

La Muerte de Darwin o ¿Tiende el hombre a su auto extinción?

Señoras y señores, en lo que a la raza humana se refiere, Darwin ha muerto. Tras esta impactante frase, que de buenas a primeras hace temblar los mismos cimientos de nuestra actual comprensión sobre la evolución de las especies, se halla una reflexión que hago y de la que realmente, en cierta medida, se desprende tan contundente afirmación.

¿Han pensado ustedes alguna vez en que, si por la famosa selección natural fuese, un científico tan importante como Stephen Hawking no estaría vivo?. Desde que se vive en sociedad, los patrones de los individuos que sobreviven y cuyos genes se perpetúan, han cambiado sensiblemente. Ya no prima tanto el instinto de supervivencia, ya no priman tanto las características físicas, ya no prima tanto la ley del más fuerte… prima el reconocimiento de la sociedad hacia las tareas que para ella se desempeñan. Tanto haces tanto vales. Y si no te vales por ti mismo, con ese reconocimiento social traducido en capacidad económica, puedes conseguir que otros se ocupen de ti. Esto implica directamente que, como en el caso tan llamativo de Stephen Hawking, aunque no seas capaz de sobrevivir por tus propios medios, puedas conseguir el personal o equipamiento que te permita seguir adelante y, lo que nos ocupa y es más importante, puedas formar una familia con la que tus genes se perpetúen.

¿Qué implicaciones tiene esto?. Algunos dirán que genéticamente la raza humana puede estar debilitándose puesto que genes débiles son transmitidos a generaciones futuras… bueno, esto, sin ser falso desde un punto de vista meramente físico, es matizable. La sociedad (ojalá fuese siempre) reconoce en términos económicos lo que le aportas para satisfacer sus necesidades; por lo tanto se perpetúan los genes que en ese momento desarrollan capacidades necesarias para su evolución. Sé que esto de “evolución” es muy relativo, hay individuos en nuestro entorno sobre los cuales me pregunto realmente en función de qué obtienen tantos recursos económicos de nuestra sociedad… pero estamos “idealizando” un poco, faranduleos y mundos rosas aparte, quedémonos con el ejemplo más constructivo de Stephen Hawking.

Pero la cosa no queda ahí. La influencia que el ser humano tiene sobre su entorno, permite que esta muerte de la selección natural se extienda a otras especies. Es conocido por todos los biólogos la amenaza para la diversidad de las especies que supone la agricultura y la ganadería. Estamos hablando de extinciones de especies naturales sólo porque aportan menos beneficios económicos a explotaciones ganaderas o agrícolas. Todos los años se extinguen multitud de especies ya no salvajes, sino también ganaderas o agrícolas, porque con la globalización poco a poco se va imponiendo en todos los países la misma raza de vaca (la que produce más leche), la misma especie de trigo (la que da más grano y resiste mejor las plagas) etc. Por no citar ya el impacto directo sobre especies que conviven en su día a día con el ser humano, como son los animales de compañía. Además de la debilidad que implica la poca diversidad de genes en los animales de pura raza y con pedigree, que se traduce en alergias, vulnerabilidad ante enfermedades, etc. podemos incluso hablar de razas que sin el ser humano se extinguirían, un ejemplo de ello es la raza canina Bulldog. Esta raza, a base de cruzar y cruzar entre sí individuos con genes muy similares para acentuar las características insignia de la raza (pecho ancho, cabeza grande, caderas estrechas), se ha llegado a un punto en el que la mayoría de las crías de Bulldog, ya en el vientre de su madre, tienen un cráneo demasiado ancho para que pase de forma natural por las caderas de la hembra al dar a luz. Es un hecho que, por ello, la mayoría de los cachorros Bulldog nacen por cesárea, lo cual quiere decir que, si no fuese por la intervención humana, no podrían sobrevivir por si solos.

Tras esta argumentación, supongo que ustedes estarán de acuerdo conmigo en que Darwin ha muerto, y si no ha muerto poco le queda. Vamos ahora a pensar un poco sobre las consecuencias.

Las repercusiones del impacto de la actividad humana sobre la diversidad genética del planeta son aplastantes, y nunca lograremos saber hasta qué punto esto es bueno o malo, porque cada vez que una variación genética se pierde, y se homogeniza debido a la pervivencia de un gen concreto, una especie seguro que pierde una opción de supervivencia ante el futuro. Sí, eso es, quiero decir que la Naturaleza es muy sabia, y sabe que el futuro es impredecible, no sabemos qué nos espera a la vuelta de la esquina, por ello que una especie tenga diversidad genética implica directamente que tiene más posibilidades de supervivencia según el planeta evolucione en uno u otro sentido: de ello depende su capacidad de adaptación a nuevas condiciones de vida. Además de este punto, muy importante ya de por sí, tenemos que, cambios de condiciones de vida aparte, e incluso mirándolo desde un punto de vista egoístamente humano, es esencial en el desarrollo humano la diversidad genética en el planeta. La mayoría de las veces el hombre no inventa nada nuevo, se limita a imitar lo que ve en la naturaleza; gran parte de los fármacos se basan en principios activos descubiertos en el medio natural, por no hablar de multitud de inventos como el velcro, basados en la observación de las especies del planeta… y todo esto tiende a desaparecer.

A modo de resumen diré que, según lo hasta ahora expuesto, queda claro que la actividad humana es ya un factor determinante en la genética de cada especie, incluidos nosotros mismos.

Sobre si esta actividad conduce hacia una mayor diversidad genética, por lo que a los humanos respecta, hay fuerzas encontradas. Por un lado está el hecho de que gracias al cambio en los patrones de los individuos que sobreviven que apuntábamos antes, hay una diversidad genética adicional, que si bien aporta individuos que no sobrevivirían por medios naturales, si es cierto que son genes que se extinguirían y que no sabemos a ciencia cierta para que pueden servir en la supervivencia de nuestra especie según sean las circunstancias futuras. Por otro lado, está el hecho de que la globalización humana implica la mezcla de distintas razas, donde se perpetúan los genes dominantes, perdiéndose la diversidad genética de los genes recesivos.

En cuanto a las especies animales y vegetales, de nuevo tenemos fuerzas encontradas. Hay especies y genes que sobreviven sólo gracias a nuestra intervención, y hay extinciones de especies tanto salvajes como domésticas y ganaderas o agrícolas dependientes de nuestra actividad.

Visto lo anterior, podemos decir que, lo más probable es que tanto para los seres humanos como para las demás especies, prima la homogeneización genética de las razas, adaptando la evolución genética a las necesidades de la actividad humana: es una subyugación de la Naturaleza a nuestro poder de influencia sobre ella.

Y tras estas reflexiones nos acercamos al quid de la cuestión. Para la misma supervivencia de la especie humana, sólo hay dos alternativas. O bien el ser humano deja de impactar por la mayor, tanto directamente como indirectamente, sobre la diversidad genética del planeta, cosa que empiezo a pensar que es imposible, o bien su desarrollo tecnológico le permite superar su tradicional dependencia de la naturaleza para seguir evolucionando como especie y como sociedad. ¿Nos ayudarán los ordenadores, la globalización e Internet a conseguir una evolución tecnológica que nos permita suplir la labor genética que la Naturaleza ha desempeñado durante milenios?.  Difícilmente, pues nos lleva mucho tiempo y experiencia de ventaja, y el gran problema ya no es si algún día lo llegaríamos a conseguir, sino que el impacto de la actividad humana sobre el planeta en la actualidad es ya tan importante que es ahora cuando nos tenemos que hacer esta pregunta. ¿Estamos actualmente en disposición de prescindir de la Naturaleza para nuestra evolución?. Esta pregunta apunta a una segunda cuestión de mayor calado: ¿Tiende el ser humano hacia su propia auto extinción?. Cada cual que se responda él mismo a la pregunta, y por supuesto, no toco el tema del respeto a otras especies animales y vegetales, que dejamos para otro post, aquí me limito a reflexionar desde un punto de vista meramente egoísta de la supervivencia de la especie humana.

Sígueme en Twitter: @DerBlaueMond