Archivo de la categoría: Economía

The Bank of Facebook o El riesgo sistémico real de las monedas virtuales

El tema del post que les traigo hoy aún no lo he leído en ningún sitio, pero sin duda será de su interés si saben ver a tiempo sus futuras implicaciones y consecuencias.

¿Qué hay si les digo que hay un riesgo sistémico en ciernes que afecta a la economía y que aún estamos a tiempo de evitar?. ¿Qué hay si les digo que es un riesgo virtual y global que empezará en alguna web ampliamente extendida y que se diseminará como un virus por todos nuestros países?. ¿Piensan ustedes que, si ni siquiera los líderes europeos son capaces de tomar las acciones necesarias a tiempo para evitar una crisis de dimensiones europeas, serán capaces los líderes de todo el mundo de regular de algún modo lo que les voy a exponer para evitar una crisis que se tornará sistémica para la nueva y vieja economía mundial?.

Lo más triste de estas tres preguntas es que, aunque aquí lo expongamos y avisemos con antelación, no se hará nada hasta que no tengamos el problema encima. La dimensión global y virtual del riesgo dificulta enormemente la toma de decisiones al respecto, sobre todo cuando además estarán afectadas las regulaciones nacionales de todos y cada uno de los países del planeta. Además, es por todos conocido que en este mundo de hoy en día, las regulaciones suelen ser paliativas más que preventivas, con lo que lo más probable es que en este tema no se haga nada hasta que sea demasiado tarde y haya ya un clamor popular que exija medidas sobre la cuestión.

Monedas virtuales. Sí, ése es el nuevo riesgo del que les estoy hablando. Hasta ahora apenas hemos visto algún que otro conato de moneda virtual cuya difusión no llegó a ser relevante para el conjunto del sistema económico (léase la moneda que existía en Second Life u otras), pero no duden que algún día veremos cómo la moneda virtual de alguna web con difusión adquirirá un peso relevante en el conjunto de la economía. Y el problema no es ése. El problema es la falta de regulación total al respecto.

Analicemos la situación a futuro:

1.    Tal y como ha ocurrido con algunos de esos conatos de monedas virtuales, la web de turno establecerá algún mecanismo cambiario por el cual dinero real se traduzca en su moneda virtual y viceversa. Ya tenemos el primer problema: el mecanismo de contagio al mundo real.

2.    Ese mecanismo cambiario se establecerá mediante medios de pago habituales para transacciones online, que serán efectivos desde cualquier país con usuarios de la citada web (probablemente social). Ya tenemos el segundo problema: la globalidad del problema.

3.    Dado que todo ello tendrá unas consecuencias sobre la economía desconocidas hasta la fecha, que no inevitables, no habrá ningún tipo de regulación al respecto en ningún país, quedando el común de los mortales totalmente expuesto a una crisis virtual que, según los dos puntos anteriores se tornará real y global. Y he aquí el tercer problema: la falta de regulación internacional.

Seguramente, muchas webs de peso reducido, utilicen las monedas locales para sus intercambios monetarios. El problema será con las grandes. Éstas probablemente sacarán algún tipo de moneda propia para las transacciones monetarias y de bienes entre sus usuarios, y desde el mismo momento en que se trata de una moneda “cotizada” con sus propios mecanismos cambiarios y con una economía de transacciones monetarias detrás, debería estar regulada, además de tener cyber-instituciones que velen por el interés monetario de sus usuarios. ¿Deberíamos ver cómo la Reserva Federal, el BoE, el BoJ, el BCE, etc. consensuan marcos regulatorios que rijan con normas internacionales estas transacciones? ó ¿Deberíamos ver un “Bank of Facebook” (por tomar el ejemplo más inmediato) que estableciese políticas monetarias virtuales para regular las transacciones entre sus usuarios?… Visto lo visto en la Europa del Euro, donde nuestros países, cercanos geográfica, regulatoria y económicamente, han sido incapaces de encontrar soluciones a tiempo para un problema cuasi-real desde el principio, se me antoja complicado, por no decir imposible, pensar en que todos los países del mundo, o al menos los más importantes, se pongan de acuerdo para solucionar un problema que todavía no existe. ¿Qué hay pues de la segunda opción al estilo por ejemplo de «The Bank Of Facebook»?. No tenemos por qué pensar a priori que deba ser mala, es más fácil de implementar, pero su efectividad dependerá totalmente de la capacidad y perfil de los responsables de estar cyber-instituciones y sus atribuciones virtuales. Entre ellas, obviamente para empezar, debería estar el establecimiento de tipos de interés, así como el tipo de cambio para con otras monedas tanto reales como virtuales de otras webs.

¿Y qué hay de este nuevo dinero fiduciario?. ¿De dónde provendrá su valor?. Probablemente el “Bank of Facebook” no tendrá reservas de oro para respaldar su  cyber-moneda, por lo que debemos pensar que todo su valor provendrá heredado de su mecanismo de cambio con respecto a otras monedas reales que sí que las tendrán. Ahí es precisamente donde radica la característica más grave, son estos mecanismos cambiarios los que propiciarán una extensión viral de la crisis por las economías de todo el planeta, exactamente tal y como si de un post popularizado en Facebook se tratase, representando la web en cuestión un mecanismo instantáneo de contagio económico global, como si de un vaso comunicante se tratase. ¿Pero y qué hay de la oferta monetaria, de los tipo de interés, del crédito a los usuarios?… todo eso son cuestiones abiertas muy difíciles de resolver ahora mismo, yo tampoco tengo una bola de cristal, pero les diré que son temas que deberían ser necesariamente abordados en su momento, aunque dudo que la estructura de “Bank of Facebook” y la capacidad de sus responsables correspondientes, pueda ser siquiera comparable a la de los Bancos Centrales del Brick and Mortar, cuando probablemente las decisiones que tengan que tomar tengan una importancia del mismo orden de magnitud o incluso superior, dado el carácter global de estas webs, y dada la proliferación de nuevos servicios y transacciones virtuales que se nos avecina.

¿Qué podemos hacer al respecto para evitar males mayores?. Poca cosa. Todo está en manos de nuestros políticos y reguladores, y, como decía antes, dudo mucho que hagan algo antes de que tengamos el problema encima.  Nos dirán que sólo se trata de una tormenta virtual pasajera sin consecuencias en la economía real; sustituyan la palabra virtual por financiera y… ¿Les suena?: 2007. ¿Cuáles serán las consecuencias?, más aún cuando podemos no encender el ordenador y vivir sin Facebook sin mayores problemas… No sean ingenuos. El futuro es imprevisible. No sabemos qué trasvase de la economía real a la virtual va a haber, pero sí que será irreversible e importante. Cosas que hoy nos parecen inimaginables serán, transacciones naturales a través de la vieja economía se volverán virtuales, y pasado un tiempo dejarán de tener sentido a la vieja usanza. Y es aquí donde radicará el problema. En lo desconocido del mismo, y en sus consecuencias imprevisibles. ¿Quiere esto decir que no podremos vivir sin Facebook?. Sin Facebook o sin la web que sea (sólo hemos tomado Facebook como un ejemplo más ilustrativo a día de hoy), por supuesto que no podremos vivir sin ella. ¿Acaso no hay periodistas, economistas… cuyo día a día ya es indisoluble de, por citar otro ejemplo, Twitter?.

Soy consciente de la preponderancia de la fatalidad de algunos de mis posts, pero el futuro está lleno de oportunidades y de amenazas, hay que aprovechar y soñar con las primeras, pero no hay que olvidarse de anticiparse a las segundas. Lo primero es más sencillo, saludable y agradable. Pero la segunda parte se le olvida a mucha gente. El ver sistemas tan complejos como nuestras sociedades y economías vivas y en marcha hace pensar a algunos que algo tan grande nunca puede caerse, y no lo duden, el Imperio Romano cayó así como muchos otros imperios a lo largo de la historia. El de hoy en día no va a ser una excepción, pero su duración a largo plazo dependerá de nuestra capacidad de anticipación ante futuros problemas, y como en las sociedades democráticas, el poder lo tienen los ciudadanos, ahí está su micro-papel, que se torna macro por agregación natural. Piensen en ello y mentalícense. Su consciencia del problema es parte de la solución.

Sígueme en Twitter: @DerBlaueMond

Repercusiones económicas de actitudes sociales

En el gobierno de un país, la economía es la base de todo. Y no quiero pasar por materialista, que no lo soy, pero es que sin dinero no hay ni educación, ni sanidad, ni políticas sociales, ni nada de nada. En una sociedad hace falta que la economía vaya bien para poder tener recursos que asignar allá donde más sea necesario.

Una vez dicho esto a modo de prólogo, podemos concluir que actitudes de los votantes, que a priori se podría pensar que afectan tan sólo a comportamientos meramente sociales, se traducen en intención de voto, y con ello en la elección de gobernantes que distan mucho de ser los más adecuados para asegurar el futuro socioeconómico de un país.

No se equivoquen, no estoy hablando ni de izquierdas ni de derechas, es un mal común a ambas partes de lo que me estoy quejando en este post, es un problema generalizado de la sociedad española: respeto. Eso es lo que hace falta en nuestra sociedad. Respeto a los demás y a su trabajo. Y de verdad, no se engañen, con ese respeto no me estoy refiriendo a que nos tengamos todos que tratar de usted; este punto, que algunos ven como algo propio de otra época, no tiene nada que ver con lo que trato de decirles. Hoy en día, y desde hace algunas décadas, en la sociedad española prima el enriquecimiento rápido, y cuanto más rápido sea, más digno de admiración se considera al enriquecido. Eso es lo único que la mayoría valora. El éxito personal se juzga en base a cuánto se tiene y cuán poco tiempo ha costado obtenerlo. Craso error.

Y esta falta de respeto generalizada se ve no sólo en las metas equivocadas hacia las que nos dirigimos, sino también en el día a día de nuestras vidas. Ya llevamos varios años en los que parece que el que mejor defiende a sus hijos es el que más grita a los profesores, el que más razón lleva es el que más chilla, el que peor dice las cosas es el que más personalidad tiene… Y para más inri, el que menos respeto muestra por los demás es a menudo el que más pone el grito en el cielo cuando él no recibe un trato correcto… Hay cadenas de televisión en las que las sintonizas, y pasan menos de 15 minutos hasta que hay algún programa en el que alguien grita para exponer su opinión. Y lo peor es que esto no es más que un mero reflejo de nuestra sociedad. Pero, ¿Qué es esto?, ¿A qué estamos jugando?.

Esta falta de respeto, y volvemos al tema concreto del enriquecimiento rápido, implica muchas otras cosas que afectan a la elección de nuestros gobernantes, y por ende, a nuestra economía. El que hacerse rico rápidamente sea la llave del reconocimiento social hace que mucha gente justifique a los políticos que se corrompen, ya que justifican casi todo en aras de obtener ese éxito personal tan mal concebido. Eso por no hablar de las repercusiones que estas actitudes tienen en lo que la juventud reconoce como ideales hacia los que enfocar su futuro próximo y lejano, lo cual mina no sólo el presente de nuestro sistema, sino también lo que está por venir en las subsiguientes décadas.

Pero centrémonos en el presente. ¿Qué es lo que significa esta admiración desmesurada por el hacer dinero fácil?. Volvemos al punto anterior, falta de respeto. Falta de respeto por las leyes, por los medios para conseguirlo, por los votantes y por la sociedad en su conjunto. Y lo que es peor, desprecio o compasión por aquellos pobres ciudadanos, que aún siendo honrados hasta la médula y pagando religiosamente sus impuestos, tienen un empleo con una asignación tan exigua a vista del ansia personal, que hace que mucha gente les vea como fracasados. En nuestra sociedad, tan necesario es el conserje de una finca, como el empleado que recoge los contenedores de basura cada día, como el directivo de una empresa. Todos, si se ganan la vida honradamente y son capaces de tener un presente y un futuro, independientemente del importe de su asignación, son dignos de admiración (al igual que lo son todos los ciudadanos que queriendo ganarse la vida honradamente no pueden debido a las malas circunstancias económicas actuales). La remuneración se establece por otros cauces distintos a la utilidad social de cada puesto de trabajo: hay un componente de formación necesaria para el puesto, capacidades personales, oferta y demanda, etc. y los ya más criticables como lo relacionado que esté uno, capacidad de influencia a alto nivel, corruptibilidad propia o capacidad de corromper a los demás… Estos últimos factores que son tan criticables para la gente respetuosa, son precisamente achacables a la falta de respeto de ciertos individuos por el trabajo de los demás e incluso por los demás como personas, y por extensión achacables a la falta de respeto también por parte de la sociedad que admira a estos individuos.

Y como nuestros políticos saben de esta debilidad social, ya que ellos mismos son producto de ella, de esta manera se perpetúa la corruptela de unos y de otros, en la que fuego aquí y fuego allá, tan sólo se van poniendo paños calientes para ir saliendo del paso. Si los políticos supiesen que acto seguido a un caso de corrupción hay un descalabro electoral, ya se cuidarían muy mucho a la hora de corromperse y, aunque seguro que seguiría habiendo corruptos, al menos, en cuanto alguien de un partido estuviese involucrado en algún asunto turbio, éste o bien dimitiría él mismo o bien sufriría un cese fulminante, tal y como ocurre en otros países más evolucionados que el nuestro en estos aspectos. Es una cuestión de umbrales. Corrupción la hay en todos sitios, pero en diferentes medidas y con distintas consecuencias: en España se suele dimitir cuando ya se es un escándalo nacional (y muchas veces ni aún así), mientras que en otros países se dimite cuando existe la mera sospecha de corrupción. Una diferencia abismal.

Y votando en base a estas actitudes sociales, se elige a los que nos gobiernan, y con estos ideales, se conduce el devenir de España S.A.: falta de respeto por los demás, que se traduce en corrupción, lo cual se realimenta pues acaba estableciendo patrones equivocados para la elección de nuestros gobernantes, que dirigen el esfuerzo de la sociedad hacia metas que dificultan el progreso socioeconómico, y como consecuencia ponen en peligro nuestro estado de bienestar. Por ello, miren a sus políticos y conciudadanos de otra forma, su actitud hacia ellos es mucho más importante de lo que piensan, y además les afecta a ustedes y a todos los demás, presentes y futuros. Sean respetuosos. Mi abuela decía que trates a los demás tal y como te gustaría que te tratasen a ti mismo, y esa sabiduría popular es la base de todo.

Sígueme en Twitter: @DerBlaueMond

El capitalismo contiene la semilla de su propia autodestrucción

No se engañen, no sé si será en esta crisis (que ya es indudable que es sistémica), en la siguiente, o en la siguiente de la siguiente… pero está claro que el sistema capitalista en el que vivimos algún día se vendrá abajo, y puede que uno de los motivos para ello sea el que les voy a exponer en este post.

El sistema capitalista contiene dentro de sí mismo la semilla de su propia autodestrucción. Me explicaré, es un sinsentido que en las sociedades más ricas del planeta (que no tienen por qué coincidir con las más evolucionadas), todo individuo, y la sociedad en su conjunto, traten de conseguir para sí mismos los mayores ingresos posibles (o las mejores condiciones laborables posibles), a la par que reducir todo lo posible los gastos (obtener los productos y/o servicios a adquirir al mejor precio). Ésta es la esencia de todo individuo y/o empresa capitalista para maximizar el beneficio monetario, bien sea personal o corporativo. Y es precisamente en esta esencia donde yo creo que reside una de las causas que algún día derrocarán al sistema capitalista como sistema económico predominante en el planeta.

Es un sinsentido que todos intentemos conseguir buenas condiciones laborales, tanto de mera retribución económica como de vacaciones, horarios y ventajas sociales, a la par que compramos en los máximos exponentes de la deslocalización o volamos compañías de dudosa reputación. Todos somos libres de comprar donde queramos, o volar con quien queramos, pero con nuestra elección individual estamos colectivizando tendencias que dirigen los derroteros de las empresas que nos proveen de productos y/o servicios. Si este tipo de empresas con alarmantes condiciones laborales ven aumentar año tras año su base de clientes, es lógico que las empresas de la competencia suelan tender a imitar su modelo productivo y cultura empresarial para poder seguir disfrutando de su trozo del pastel. ¿Y cuál es el modelo de estas empresas?… en la gran mayoría de los casos de deslocalización el modelo está basado en producir en países con mano de obra barata y que muchos occidentales considerarían que está sobre-explotada y en condiciones infrahumanas; en el caso de compañías aéreas de dudosa reputación el modelo está basado en unas condiciones laborales que distan mucho de ser aceptables para el común de los europeos y según los estándares habituales en la industria. Éste es ni más ni menos el sinsentido al que me refería, la mayoría quiere algo contrario a lo que impone con sus decisiones de compra. Y dado que lo que compramos es lo que se impone, llegaremos a un punto en el cual lo que queremos no exista: implosión del modelo capitalista, o lo que algunos no dudan en llamar la Chinización de Occidente.

Es el predominio del egoísmo sobre el interés colectivo lo que está en la esencia misma de esta Chinización. Todas las sociedades occidentales están de acuerdo en que es un derecho acceder a un trabajo digno, pero sin embargo cuando la gente compra, muchos deciden comprar el fruto de puestos de trabajo no dignos, por interés, porque no quieren ver la realidad, porque se engañan a sí mismos, o por lo que sea. Ésta es una desventaja de las sociedades libres, donde el poder colectivo del individuo traduce en global el individualismo intrínseco, mientras que en otras sociedades como la China, la inexistente libertad individual hace que las decisiones sean colectivas e impuestas por la clase gobernante. Sin entrar en lo que es aceptable o no, ¿Están los esfuerzos de una sociedad mejor dirigidos mediante un individualismo que va de abajo a arriba, o mediante una colectivización que va desde arriba hacia abajo?. La respuesta no es simple, no es un sí o un no. Es evidente que la libertad es algo a lo que todos debemos aspirar, y ésta va indisolublemente asociada al individualismo subyacente. Asumiendo esto como axioma, entonces ¿Cuál es la solución de la ecuación para que podamos vivir en libertad y sin embargo nuestro modelo no se venga abajo?. Educación y cultura financiera para el común de los mortales. Ya que en las sociedades occidentales algunas de las decisiones más influyentes se toman a nivel individual, asegurémonos de que estas decisiones se toman de forma correcta, o al menos con toda la formación e información disponible.

Sin ninguna duda el papel de las redes sociales en este último punto está llamado a ser esencial, ya que permite compartir información y opiniones de forma viral por todo el planeta. Aunque bien es cierto que esa ventaja puede al mismo tiempo tornarse perversa para desinformaciones y opiniones erróneas que se propagan de igual manera, si hay educación y cultura financiera, es de esperar que en la blogosfera se imponga el criterio más acertado. Si no es así (la masa también se equivoca), al menos se equivoca la mayoría, y habremos puesto de nuestra parte todo lo que podemos poner para que las decisiones sean lo más acertadas posible.

Bien, según lo anterior ya tenemos la solución a nuestros problemas, pero no dejen de leer tan pronto, ésta no es la panacea. Sólo los países que tienen un grado de responsabilidad educativa elevado llevan años poniendo en práctica estas conclusiones (con o sin contar todavía con la globalización), y recogerán sus frutos a tiempo. Para el resto, el hecho de que el periodo de maduración de las decisiones en materia educativa es muy largo, se tornará en un problema mayor (se tardan años desde que un individuo empieza a estudiar hasta que tiene juicio y capacidad de compra elevada). El peligro es que en ese caso, cuando la situación ya sea insostenible, se pasará a una colectivización forzada de las decisiones de compra, ¿Adivinan qué hay detrás de estas palabras?… Proteccionismo: aranceles para las importaciones dañinas. Éste ha sido ya el caso del Mercosur, que hace unas semanas ha elevado de forma coordinada los aranceles a las importaciones, tratando de proteger las industrias nacionales. Este proteccionismo puede desencadenar una colosal guerra comercial sin precedentes en la historia moderna, y de consecuencias totalmente imprevisibles, pero no voy a profundizar en este post en la naturaleza del proteccionismo, simplemente diré que trasgrede la globalización tan predicada por Occidente en los últimos lustros, y lanzaré una pregunta al aire: a estas alturas, ¿Puede ya el capitalismo sobrevivir sin la globalización?.

El caso es que me imagino que se tomarán este tipo de decisiones proteccionistas cuando ya no haya alternativa… en vez de haberse asegurado un modelo educativo responsable desde hace años. Y aunque se hubiese hecho, ¿Qué puede más?, ¿Lo que te han enseñado desde pequeño que es compra responsable, o el interés personal de adquirir bienes o servicios a menor precio cuando ninguno de tus conocidos y amigos te ven, aún a sabiendas de que estás promocionando la sobre-explotación de otros individuos en la otra punta del planeta?. ¿Bien colectivo y comportamiento ético, o egoísmo personal?… la respuesta la dejo a su propia elección, aunque mucho me temo que el asunto puede ir más allá de la educación y rozar la verdadera naturaleza humana de algunos individuos, pero la educación también ayuda, por supuesto, y en última instancia es lo único que podemos hacer.

Sígueme en Twitter: @DerBlaueMond

Las deudas de Merkozy o ¿Por qué Francia y Alemania están en deuda con la Europa periférica?

En este mundo hiperconectado, en el que la mayor parte de la información está disponible para todos en internet, sigue chocando que se olviden tan rápidamente los condicionantes de un pasado no tan lejano. Hagamos un poco de memoria y veamos por qué el dúo Merkozy (como se conoce en círculos económicos al dúo Merkel y Sarkozy) está en deuda con la Europa periférica, y por qué no se deben ver los necesarios rescates sólo como una consecuencia del presente, sino también como una consecuencia de circunstancias preexistentes que se remontan a cuando se fundó el Euro, y de las que tanto Francia como Alemania se han estado beneficiando durante toda la década pasada.

En el momento del lanzamiento del Euro, recordemos que tanto Francia como Alemania incumplían con su déficit el Pacto de Estabilidad, estaban en una fase de estancamiento, que en el caso de Alemania se debía parcialmente a la larga digestión de la reunificación. Mientras, España y los periféricos como el Tigre Celta u otros, iban viento en popa y hacían alarde de su posición económica aventajada. Y de aquellos lodos estos barros. Todo esto se tradujo en que el cambio de conversión al Euro del Marco alemán, la Peseta española y todas las divisas europeas, perpetuaron esta situación haciéndola extensible a toda la década. Me explico. Entonces, debido al estancamiento alemán y francés, el Marco y el Franco cotizaban a un tipo artificialmente bajo respecto al resto de economías de la Eurozona. Debido a que en aquel momento se estableció el tipo de conversión de todas las monedas al Euro, la consecuencia ha sido que aquella situación económica, a nivel de divisas, se ha perpetuado hasta hoy y se mantendrá mientras dure el Euro. Estos años atrás, Francia, y en mayor medida Alemania, han disfrutado de una economía boyante gracias a sus exportaciones. Bien es cierto que sus economías son exportadoras a todo el mundo, pero también lo es que sus principales socios comerciales están dentro de la Eurozona y el tipo de conversión les ha permitido ser mucho más competitivos respecto a nosotros.

Si a este punto del tipo de cambio le sumamos el hecho de que los tipos de interés del recién nacido BCE se mantuvieron bajos para incentivar el crecimiento en el corazón de la Eurozona, cuando la situación económica de los periféricos requería un repunte de los mismos para atajar las burbujas inmobiliarias nacientes en economías como la española o la irlandesa, tenemos que, al menos en una medida importante, hoy los periféricos estamos pagando el coste del estancamiento alemán y francés de principios de la década pasada.

Pero dejémonos de centrarnos en el pasado, hablemos mejor del presente y del futuro. Tanto que se habla de las contribuciones de capital alemán a los países periféricos, ¿Contribuye España al crecimiento alemán con algún capital?. Rotundamente sí: capital humano. Es por todos conocido que Alemania se ha convertido en el destino de decenas de miles de ingenieros españoles desempleados, bien formados, con idiomas, con experiencia. ¿Acaso no es este tipo de capital más importante que el meramente financiero?. Yo creo que sí, puesto que un ingeniero formado en las universidades españolas es el producto de muchos años de esfuerzo personal y social hasta que llega al mercado de trabajo. Y ahora resulta que, en lo mejor de su carrera, emigran a la ingenierilmente deficitaria Alemania para tributar allí. Triste negocio el que con esto hace la sociedad española. Y los alemanes pensarán que los ingenieros españoles no irían allí si no fuese porque aquí no tienen trabajo; eso es cierto en la mayoría de los casos, pero también es cierto que ellos no los habrían importado si no les hiciesen falta. Es un caso similar al de los capitales financieros alemanes que, junto con los de otros países, financiaron el boom español (por norma general los bancos españoles son deficitarios en capitales) y que ahora corren peligro. ¿Acaso los bancos alemanes no habrían preferido invertir en la seguridad de su propio país?, el motivo por el que vinieron aquí fue porque necesitaban invertir ingentes cantidades de dinero obtenidas durante toda la década de sus exportaciones, efectivamente, un excedente de capitales, y además buscaban réditos mayores a los que se les ofrecían en Alemania. Esos capitales, junto con los tipos bajos del BCE, también contribuyeron a la formación de nuestra burbuja particular, por no hablar de la inversión directa de ciudadanos alemanes en propiedades españolas.

No es mi intención volcar sobre Francia y Alemania todas las culpas de los males que afectan actualmente a los periféricos, aquí ha habido muchas cosas que se han hecho mal y de cuya gran mayoría sólo somos responsable nosotros.  No me tachen de anti-alemán ni anti-francés, soy más bien todo lo contrario: siento un profundo respeto y admiración por ambos países, pero me creo en mi derecho y en mi deber de expresar cuando no estoy de acuerdo en algo con ellos. Es la intención de este post relativizar esa concepción particularmente alemana, y en menor medida francesa, de que ellos han hecho sus deberes y ahora tienen que poner su dinero para rescatar a los que no los han hecho, ya que, parte de su dinero actual viene de nosotros, y parte de nuestras penurias actuales se deben a ellos.

Sígueme en Twitter: @DerBlaueMond