Democracia real y la contribución de las redes sociales

A estas alturas de la evolución tecnológica de la sociedad, está ya claro que se podría implementar sistemas que permitiesen una democracia más participativa, más justa y más real que lo que tenemos a día de hoy en la mayoría de los países occidentales. Con la llegada de internet, y más todavía, con la llegada de internet móvil, hay una base de ciudadanos permanentemente conectados y con opciones de participar en las decisiones que conducen el devenir de los países. Sí, estoy hablando de popularizar los referéndums gracias a la tecnología móvil. No es nada nuevo, Suiza es la democracia más participativa del mundo, donde las cuestiones mayores se suelen decidir por referéndums, y el sistema funciona, sólo que con la tecnología, la convocatoria de referéndums es mucho más rápida, sencilla y cómoda para todos los llamados a votación.

Pero, antes de seguir desarrollando la idea, parémonos un poco a pensar en su viabilidad. La población general no dispone ni de la formación (aunque algunos políticos tampoco), ni del tiempo, ni de la información necesaria para asegurarnos que se toma la decisión más correcta posible. Esto limita un poco el ámbito de los referéndums que estamos proponiendo. Nunca deberían convocarse sobre cuestiones técnicas, ni sobre temas que requieran mucho tiempo para informarse adecuadamente, ni sobre temas que requieran acceso a información clasificada y un largo etcétera; pero sí que se puede ir a un referéndum para todas las cuestiones de opinión.

La tecnología hace que estas votaciones puedan ser mucho más frecuentes y útiles en la consecución de una democracia más real, en la que verdaderamente se decida lo que la mayoría del país piensa, y no lo que tenemos actualmente, que es lo que prefieren una serie de personas a la que la mayoría da la capacidad de decidir casi lo que quieran durante cuatro años. Y decimos una serie de personas por respeto al congreso, porque lo que la disciplina de voto impone en realidad es que ya no sea ni siquiera eso, sino lo que las cabezas de partido deciden en cada momento.

Pero, esto que a priori parece lógico, alcanzable y justo, siento decirles que es difícil que se implemente en un futuro próximo. El gran poder de los políticos emana de su poder de decisión sobre todos los aspectos de la vida de los ciudadanos; es un poder real, que les reporta réditos partidistas, autocomplacencia a su ego y lamentablemente hasta beneficios a su economía personal en algunos casos, y no nos engañemos, a todo esto no van a renunciar fácilmente. Y como son esos mismos políticos los que tendrían que aprobar un cambio tan radical de la concepción de la democracia en nuestros países, en la actual situación, no veo visos de que se puedan realizar estos cambios.

Y en todo este tinglado, ¿Dónde encajan las redes sociales?. Internet es el sustrato sobre el que han germinado otras tecnologías más evolucionadas como la Web 2.0. Este tipo de tecnologías son más avanzadas y harían las consultas populares más participativas en una segunda ola del proceso de democratización de Occidente (y ojalá que de todo el mundo), con unas implicaciones sin precedentes en la historia de las sociedades humanas. Las características de movilidad y de Web 2.0 implantadas en los últimos años acentúan las posibilidades de la tecnología y su aplicación a la democracia:

  • Permiten el voto instantáneo y secreto desde cualquier lugar y en cualquier momento, evitando la incomodidad de tener que ir a votar a los colegios electorales.
  • Multiplican las posibilidades de información desde diferentes fuentes y corrientes de opinión por parte de los ciudadanos, de tal forma que se fomenta el protagonismo del votante y su elección de leer las opiniones de uno y otro lado para formarse su propia opinión.
  • Sirven de vehículo para fomentar el debate, de forma que se incentiva el intercambio de opiniones, tanto en los propios círculos de relaciones personales, como a nivel global de la sociedad.
  • Además permiten que la interacción sea  cuasi-inmediata.

El caso es que otra democracia es sí que posible, y si no miren a Suiza, criticable en muchos aspectos, pero en este nos llevan claramente la delantera, y habría que tomar ejemplo de ellos. Ellos, sin las facilidades del mundo actual, ya pusieron hace décadas en marcha un modelo de democracia más participativo. Con las ventajas tecnológicas de hoy en día, la democracia real cobra un sentido mucho más pleno: la Democracia Móvil.

Hace tiempo tuiteé que el principal problema de la democracia es que las cualidades personales para ganar las elecciones son radicalmente diferentes a las necesarias para ser un buen gobernante (que conste que tuiteé esto antes de que Martin Varsavsky tuitease exactamente la misma idea: a los históricos de Twitter me remito). La Democracia Móvil  que estamos proponiendo no soluciona este problema, pero sí que lo minimiza, puesto que evita que en temas de opinión, como suelen ser los que se prometen en las campañas (no se suele entrar en temas demasiado técnicos), se prometa con palabrerías vanas, y luego una vez en el gobierno se haga lo que al político de turno le viene en gana. Con la Democracia Móvil, al menos en las decisiones de opinión, nos aseguraríamos que se decide lo que la mayoría quiere, y nos evitaríamos en parte el esperpéntico espectáculo que supone comparar el contenido de los programas electorales con las medidas adoptadas desde los posteriores gobiernos.

Como colofón final les diré que las redes sociales cada día tienen más aplicaciones que las básicas iniciales. Sinceramente, con internet hemos inventado la rueda, pero aún no sabemos que nos sirve para inventar el automóvil. Tenemos un largo camino por delante lleno de cambios apasionantes.

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Acerca de derblauemond

En la vorágine de la vida diaria que nos ha tocado vivir en esta sociedad del siglo XXI, apenas tenemos tiempo para pararnos a pensar, tiempo para la reflexión, tiempo para averiguar de dónde venimos y a dónde vamos. Acabamos haciendo las cosas de forma rutinaria, mecánica, como auténticos autómatas. Es por ello por lo que he creado este blog con la sana intención de, cada cierto tiempo, reservarme unos minutos de mi vida para darle vueltas a los temas que me interesan y colgarlos después en un post para compartirlos con todos vosotros. Podéis seguirme también en mi cuenta de Twitter @DerBlaueMond

Publicado el 17 enero, 2012 en Democracia, Política, Tecnología y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. En Suiza, la educación es casi personalizada y cada alumno avanza a su ritmo, sin exámenes pero trabajando y aprendiendo. En esas condiciones es posible la democracia real que se proponen en este artículo y España dista mucho de este modelo.
    Aunque si juntamos esta idea, con las ya mencionadas por Isaac Asimov (enlace a la entrevista subtitulada al final), se puede afirmar que Internet podría ser la cura para nuestra sociedad.

    Deberíamos empezar con la “Educación 2.0” para después terminar en la “democracia real” aquí presentada.

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    • Es precisamente la educación lo que diferencia una democracia real de una república bananera, pero, ¿Crees que habría mucha diferencia entre las políticas de un líder populista elegido por un pueblo sin educación y las políticas que ese mismo pueblo aprobaría con la Democracia Móvil?… al menos en el segundo caso, mal o bien, se hace lo que piensa la mayoría…

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  1. Pingback: El ego de nuestros dirigentes y directivos o Lo polifacético de la inteligencia « Der Blaue Mond's Blog

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