El Alter Ego en Twitter ó Cuál es nuestra verdadera personalidad

Esta semana nos toca post sencillo, pero creo que interesante. Les hablaré sobre un tema relacionado con las redes sociales al cual le vengo dando vueltas desde que me di de alta en Twitter. Digo Twitter, y no otras redes sociales como Facebook, porque en Facebook la gente se relaciona generalmente con amigos a los que conocen en el mundo real, y por lo tanto se desvirtúa el motivo del presente post: ¿Cómo se comporta la gente en la impunidad del anonimato?.

Todos alguna vez nos hemos encontrado con algún Troll, uno de esos individuos que se dedican a hostigar a todo aquel que difiere en pareceres a los propios, al que simplemente no les ha caído en gracia o al que quieren demostrar su arrolladora personalidad. Las motivaciones de los Trolls las desconozco en realidad, puesto que no soy uno de ellos ni conozco a ninguno en el mundo real, pero a buen seguro que hay multiplicidad de razones por las que se comportan como lo hacen. En realidad no quiero ahondar en ello, sino que más bien en este post nos interesa el simple hecho de que hostiguen a su entorno virtual, cuando muchos no se comportan de la misma forma en el mundo real.

En el mundo real, desde la infancia, todos vamos desarrollando sobre la base de nuestra personalidad capas de comportamiento que “amoldan” nuestro comportamiento natural a la experiencia y a la vida en sociedad. El pasar de los años, la interacción con el resto de la sociedad, los errores cometidos en el pasado, todo eso influye fuertemente en nuestros patrones de comportamiento, y hace que, en la mayoría de los casos, domemos características personales para adaptarlas a nuestro entorno.

Esas capas de comportamiento social que desarrollamos con el paso de los años, pueden desaparecer rápidamente en situaciones como la impunidad y/o el anonimato. Sí, cuando no hay consecuencias para las acciones propias, o cuando el entorno no puede juzgarles por lo que hacen porque no sabe quiénes son, aflora esa bestia interior que algunos llevan dentro. Esos son los Trolls, esos son los dueños de esas cuentas de Twitter que insultan, denigran, atemorizan y amenazan a tantos pacíficos internautas. Amparados en el anonimato de Twitter, y sin miedo a consecuencias graves, sale de forma fácil lo que verdaderamente llevan por dentro, demostrando al mundo que, en algunos casos, los individuos no evolucionan realmente, sino que tan sólo se adaptan a las circunstancias de cada momento.

Y es este adaptarse a las circunstancias de cada momento lo más peligroso de estos individuos. En situaciones de ausencia de autoridad, o en caso de que sean ellos los que la ejerzan sin consecuencias para ellos mismos, afloran comportamientos extremos que nos recuerdan que, en realidad, el ser humano genéticamente ha evolucionado poco desde sus instintos primigenios. Lo que ha ido evolucionando, a saltos eso sí, es la sociedad y la tecnología. Es ni más ni menos lo que se ve en una guerra: individuos capaces de sesgar vidas gratuitamente sin la más mínima consideración, individuos capaces de torturar al prójimo sin compasión, individuos capaces de violar a su antojo… Y es que hay gente que aparenta ser buena persona sólo porque en realidad no se atreven a ser de otra forma por miedo a las consecuencias. Este tipo de individuos están entre nosotros, se cruzan ustedes con ellos por la calle, les saludan amablemente al comprar el pan… sólo que hoy en día nuestra sociedad no es el caldo de cultivo para que se desarrollen esas facetas de su personalidad. Tienen ahí latente su capacidad de hacer sufrir al prójimo, pero no la desarrollan, y probablemente ni ellos, ni nosotros mismos, somos conscientes de lo que pueden llegar a hacer. Es este un horror adicional en las sociedades que se vienen abajo como ocurrió en la extinta Yugoslavia: el ver cómo tu vecino se convierte en un ser sin escrúpulos ni piedad, en un ser cruel hasta el extremo, después de tantos años de convivencia en la ignorancia. Aparte de la aparente isla de paz en la que se ha convertido Occidente en las últimas décadas, no se engañen, el resto del mundo está plagado de conflictos bélicos, y no duden que esto que les describo es el día a día de muchas y aterradas personas.

En el caso de nuestra sociedad, a día de hoy, la democracia y la ausencia de conflictos bélicos mayores ha hecho que las consecuencias socioeconómicas de estas personalidades no se hayan desarrollado con la intensidad con la que podrían hacerlo, pero este post explicaría cómo se articulan las sociedades de guerra y de terror. Además de las terribles consecuencias sociales y personales de este tipo de sociedades, también hay consecuencias socioeconómicas, que bien es cierto que tienen una importancia a menudo eclipsada por el sufrimiento extremo que ocasionan las primeras. En este sentido tengan en cuenta que la economía más eficiente es aquella que aprovecha las cualidades más productivas de cada individuo, y eliminar personas, además de ser un crimen y provocar sufrimiento, elimina recursos productivos de la sociedad que podrían contribuir al progreso económico de sus respectivas empresas, y así contribuir también al progreso socioeconómico del conjunto de la sociedad. La sociedad es una pescadilla que se muerde la cola, lo que promociona se desarrolla, y por lo tanto hacia eso mismo se dirige.

¿Cómo será Twitter en este tipo de sociedades en guerra cautivas del terror social y bélico?. No quieran adivinarlo. Seguramente el odio trascienda el mundo físico y se vierta sobre la blogosfera. Seguramente habrá violentos encontronazos verbales en los que es un alivio que sólo se tengan 140 caracteres para expresar la crueldad que algunos llevan por dentro. Seguramente, y esto es lo más triste, Twitter tan sólo es la punta del iceberg, porque en las sociedades en conflicto, o bien Twitter está férreamente censurado, o bien no hay penetración ni tecnológica ni económica como para que sea un reflejo fidedigno de la sociedad que hay detrás.

Me gustaría quitarles en parte el sinsabor de los párrafos anteriores poniendo una pequeña nota positiva a este post. No sabemos quienes podemos llegar a ser, pero ni en lo malo, ni tampoco en lo bueno. Somos capaces de adoptar muchas actitudes positivas en la sociedad, sólo que la vida a veces no nos brinda la oportunidad de demostrarlo. Todos tenemos capacidades latentes tanto negativas como positivas, desarrollar unas u otras depende a veces del azar de la sociedad que nos toca vivir, pero también del entorno del que nos rodeamos. Ahí está su capacidad de decisión sobre esta aparente arbitrariedad: elijan bien a quienes les rodean, de ello depende parcialmente en lo que se convertirán ustedes mismos. Además también les invito a no dejar a los radicales que se instauren en su propio radicalismo y se acostumbren a él. Construyan relaciones sociales con ellos, intenten que su opinión sobre ellos les importe algo… son redes sociales de contención que, en caso de radicalización, pueden paliar en la medida de lo posible procesos destructivos y autodestructivos. En estos casos a veces funciona el “qué dirán”, que estarán de acuerdo en que en este caso adquiere un claro matiz positivo y deseable. Pero he de admitirles que hay casos en los que nada frenará al ser interior, en los que tan sólo tendremos espacio para asistir como forzados observadores al nacimiento de otro “tú”.

Me despido dejándoles con una pregunta que vuelve al tema inicial: ¿Quiénes somos en realidad?, ¿Como somos en el mundo real o como nos comportamos en el anonimato de Twitter?. Tras las disertaciones anteriores, esta vez creo tener ya una respuesta, les daré dos pistas: “Yo soy yo y mi circunstancia” como decía José Ortega y Gasset y “Conócete a ti mismo” como decía Sócrates. Sobre la primera pista, sinceramente les deseo que no tengamos ninguno de nosotros que vivir circunstancias con las que averiguar a quien llevamos dentro en realidad, al menos para lo malo. Sobre la segunda, estarán de acuerdo en que en determinados casos hay gente que prefiere vivir en la ignorancia, bien sea de los que les rodean, o bien sea de ellos mismos.

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Acerca de derblauemond

En la vorágine de la vida diaria que nos ha tocado vivir en esta sociedad del siglo XXI, apenas tenemos tiempo para pararnos a pensar, tiempo para la reflexión, tiempo para averiguar de dónde venimos y a dónde vamos. Acabamos haciendo las cosas de forma rutinaria, mecánica, como auténticos autómatas. Es por ello por lo que he creado este blog con la sana intención de, cada cierto tiempo, reservarme unos minutos de mi vida para darle vueltas a los temas que me interesan y colgarlos después en un post para compartirlos con todos vosotros. Podéis seguirme también en mi cuenta de Twitter @DerBlaueMond

Publicado el 21 marzo, 2013 en Psicología, Redes Sociales, Twitter y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 6 comentarios.

  1. Conociendo al monstruo que TODOS llevamos dentro lo podemos controlar. Ocurre que suele ser tan repulsivo que preferimos encerrarlo y tirar la llave. Pero se escapa y nos devora. Nadie debería escandalizarse de su lado oscuro, solo conocerlo y llegado el caso dejarselo ver; al monstruo le acobarda que le de la luz y los demás le vean bien sujeto con la cadena de la sinceridad.

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  2. Muy interesante. Coincido totalmente con la idea que Twitter es la punta del iceberg. Siendo incluso “inocuo” comparado con lo que el “monstruo interior” puede llegar a hacer… Como por ejemplo que la trata de personas sea uno de los negocios más lucrativos a nivel mundial, significa que aún hay muchas personas dispuestas a comprar :s

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